Archivos mensuales: marzo 2017

YO MARCHO, PERO ¿LA VERDAD Y LA REPARACIÓN?

YO MARCHO, PERO ¿LA VERDAD Y LA REPARACIÓN?

Eligio Palacio Roldán

¿Qué pensaría un colombiano del común si los “exguerrilleros” de las Farc invitaran a una marcha contra el secuestro?…

Si. Nadie les creería, ¿Verdad? Tal vez solo marcharía la guerrilla ante la mirada atónita de los demás colombianos.

Pues bien, algo similar ocurre con la marcha del próximo sábado, primero de abril. Muchos colombianos estamos atónitos al saber que está siendo liderada por los “excorruptos” Alejandro Ordoñez y Alvaro Uribe Vélez. A esta manifestación solo debieran ir los uribistas, que son muchos, pero creo van a asistir miles de colombianos más en “modo” protesta contra el presidente Santos, el mandatario con menor credibilidad, afecto y apoyo en la historia de Colombia.

De Alejandro Ordoñez, el exprocurador, todos sabemos que tiene la doble moral de casi todos los humanos que acuden a la religión, como única herramienta, para controlar sus bajas pasiones. Son de doble personalidad y critican y combaten lo que más desean. Conozco infinidad de casos y por eso les tengo miedo. De hecho sus palabras sobre la corrupción pasan de ser un discurso cómico a tétrico, cuando se toma en serio.

Alvaro uribe es otro cuento. Un cuento muy triste para la historia de Colombia: ha sido el líder más importante en la historia reciente del país y dilapidó la oportunidad histórica para acabar con la corrupción en la política colombiana, de transformar nuestras costumbres y se negó a hacerlo por su obsesión por derrotar militarmente a la guerrilla. Sucumbió ante las mieles del poder y por conservarlo le entregó el alma al diablo. Bueno a los demás políticos, que son peores que el rey del infierno.

Ya lo he dicho: Uribe tiene una “segunda oportunidad sobre la tierra” desde el Congreso (https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/), una segunda oportunidad que viene utilizando, para bien de Colombia, denunciando la corrupción evidente en este gobierno, que también fue evidente en el suyo.

Y es que Uribe representa muy bien a los colombianos, que pareciéramos no poder ver nuestros propios errores y si los de los demás. Los narcos son los demás, los demás son también los corruptos; pero en cada uno de nosotros hay algo de esos dos personajes. Es la herencia de Pablo Escobar. Obvio, también es nuestra mejor forma de salir de la pobreza, las maneras privilegiadas del dinero fácil.

Válido, deseable y edificante que líderes como Alvaro Uribe tomen la bandera contra la corrupción, pero qué grande sería si denunciara los propios hechos corruptos de su gobierno. ¡Qué grande sería si ofreciera “Verdad y Reparación” a las víctimas de este flagelo: Todos los colombianos.

Desde luego que Santos no alcanza a ser siquiera un líder mediano al lado de Uribe, pero qué grande sería si denunciara los propios hechos corruptos de su gobierno. ¡Qué grande sería si ofreciera “Verdad y Reparación” a todos los colombianos.

Y si esos ofrecimientos de “Verdad y Reparación” se regaran como un aire fresco y purificante sobre toda Colombia y los congresistas, gobernadores, alcaldes, diputados y concejales de hoy y de ayer confesaran sus culpas y las expiaran, qué Grande sería nuestra patria. Sería la forma, la única forma, de acabar con la corrupción. Sería la forma, la única forma de lograr la paz.

ANTES DEL FIN

¿En qué momento la política se convirtió negocio? ¿O siempre lo ha sido?

¿Por qué en Colombia no hubo Farc-política?

¿Por qué los dirigentes como Gustavo Petro o Alvaro Uribe son tan buenos denunciando la corrupción y tan malos combatiéndola desde el poder?

¿Por qué es “normal” que los contratos en alcaldías, gobernaciones y en la presidencia siempre se adjudiquen, así sea por licitación, a los financiadores de las respectivas campañas para llegar al cargo?

¿Por qué esta sensación de que nadie “podrá salvarnos?

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UNA CITA CON LA MUERTE…

UNA CITA CON LA MUERTE…

Eligio Palacio Roldán

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Al estilo de Crónica de una Muerte Anunciada, todo el mundo sabía que iba a morir. Incluso él, que se preparaba para ello. En contradicción con las repeticiones centenarias del mensaje bíblico, sabía el día y la hora. No donde. Presentía sería en alguno de los parajes que había querido retener en su memoria y que nunca imaginó serían testigo de su asesinato. Porque iba a ser asesinado.

El día era viernes. La hora, 4:45 de la madrugada. Su hora más feliz. Aquella en que se fundían la noche y el día, Una hora llena de magia, neblina, pesadillas y sueños.

Unos días antes llego la noticia en forma de anónimo. Lo había recibido su madre que primero enmudeció y luego comenzó a orar. También su padre y sus hermanas. Los hermanos sintieron temor por sus propias vidas.

Esa noche nadie durmió.

¿Por qué a mí Dios mío? ¿Por qué?, gritaba la madre. No salían lágrimas de sus ojos. Su voz se ponía ronca, quizás buscando no poder hablar, cuando saliera el sol. Las hermanas la rodeaban tratando, infructuosamente, calmarla.

Los hombres se tomaban algunos aguardientes. Sabían que “beber no mataba las penas, pero las dormitaba”.

Quien esperaba la muerte, su propia muerte, permanecía lúcido. Tranquilo. Había cenado temprano. Un vino y luego muchos vasos de agua. Su mente recorría, sin sobresaltos, los momentos más importantes de su existencia. Ahora, a distancia, veía y comprendía muchos hechos difíciles de entender cuando sucedieron. Esas horas, muy pocas, fueron las más importantes de su existencia. Fue tiempo suficiente para “ver, comprender y concluir”, un tiempo al que no alcanzan la mayoría de los seres humanos a pesar de ser más longevos.

A las 4:30 de la mañana llegaron por él. Eran dos hombres armados, Afuera otros tantos esperaban. Beso a la madre que ya no podía hablar. También a sus hermanas. Al padre y  hermanos les dio un fuerte abrazo. Al otro día, enlagunados, algunos no recordaron.

En la puerta “dijo adiós con la mano”.

Iba tranquilo, dijeron algunas vecinas que espiaron por las ventanas con la luz apagada.

A las 4:45 se escucharon disparos que estremecieron la noche. Algunas lechuzas volaron.

El gallo avisaba la próxima aparición del sol.

LO QUE VA DE SAMPER A SANTOS

LO QUE VA DE SAMPER A SANTOS

Eligio Palacio Roldán

Santos debiera recordar el pasado y aplicar sus planteamientos de esos días y renunciar. Un gran favor le haría al país y a su búsqueda de la paz.

“La guerrilla fijó como condición indispensable una Constituyente y manifiestó que la paz no era posible durante este gobierno. Según Juan Manuel Santos, ante este veto se comenzó a pensar en alternativas y quedó flotando en el aire la posibilidad de un retiro de Samper y su reemplazo por el vicepresidente Carlos Lemos”.

( Ver http://www.semana.com/nacion/articulo/el-complot-de-santos/34308-3)

Corrían los días de 1997, 20 años atrás en Colombia. Como hoy,  Juan Manuel Santos buscaba un acuerdo de paz con la guerrilla y, como hoy, el gobierno estaba inmerso en un escándalo de corrupción originado en la financiación, con dineros de origen ilegal, de la campaña presidencial.

Ocupaba el Palacio de Nariño Ernesto Samper, hoy aliado incondicional del gobierno Santos, y su llegada a la presidencia era cuestionada por el ingreso a su campaña de dineros procedentes del Cartel de Cali. Fue un tiempo en el que por dedicarse a defenderse y a sostenerse en el poder, el gobierno, descuidó sus funciones y el país se sumió en una de las crisis social, económica y política más delicadas en la historia de Colombia. Corrieron ríos de tinta en los periódicos del país y del mundo hablando del tema y se llenaron cientos de horas de radio y televisión. Se esperaba, estas circunstancias no se repitieran jamás. Sin embargo, la falta de un castigo ejemplar para el presidente de la época y los protagonistas del escándalo hizo que la corrupción se afianzara y la historia se repitiera.

En el 2017 se descubre, como colofón de investigaciones originadas en Brasil y Estados Unidos, que la multinacional de los sobornos, Odebrecht, había permeado las campañas a la presidencia de Juan Manuel Santos y de su principal opositor. Y el país vive una especie de déjà vu y se repiten las circunstancias vividas 20 años atrás. Bien dice la canción “que 20 años no es nada”.

Los seguidores de Santos (que los tiene a pesar de sus escasos puntos de favorabilidad) afirman que no se pueden comparar las circunstancias porque una cosa es violar los topes de una campaña y otra, bien distinta, recibir dineros del narcotráfico. Es verdad, pero resulta más triste y lamentable que se reciban dineros para tener como contraprestación contrataciones con fondos del estado, fondos originados en los impuestos de los colombianos, fondos que se esfuman en las manos de los corruptos.

En estas dos historias de corrupción son muchas las coincidencias, pero se destaca una gran diferencia. En la de Samper, Juan Manuel Santos estaba en la oposición y “trabajaba” para unir todas las fuerzas para llegar a un acuerdo de paz con la guerrilla  y de paso destituir a Samper. Hoy es Santos el que ocupa la presidencia, pero las circunstancias se repiten y dada la poca aceptación del mandatario para liderar un difícil proceso de paz, debiera recordar el pasado y aplicar sus planteamientos de esos días y renunciar. Un gran favor le haría al país y a su búsqueda de la paz.

Ver EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/

ANTES DEL FIN

Lamentable el tratamiento que le dieron algunos medios de comunicación al Proceso 8.000, en el Gobierno Samper. En especial Caracol Radio, liderada en esos tiempos, como hoy, por Darío Arismendi. Deseable que la lección le haya servido para entender su papel en la historia. No lo creo, en este episodio seguro repetirá, también, su dosis de lagartería. A lo mejor le adjudiquen otra estación radial.

Hoy en la 54 Asamblea General de Colanta se le rendirá tributo al doctor Jenaro Pérez Gutierrez el hombre que transformó el norte de Antioquia y gran parte del país. Muy merecido.

Ver COLANTA – JENARO PEREZ https://eligiopalacio.com/2015/02/04/colanta-jenaro-perez/

CORRUPCIÓN: ¿LO QUE SE VE… NO SE PREGUNTA?

CORRUPCIÓN: ¿LO QUE SE VE… NO SE PREGUNTA?

Eligio Palacio Roldán

Nuestra clase política podría reconocer su corrupción y hacer un acto de contrición, una especie de entrega de armas, aunque fuera simbólico como la que parecen haber hecho las Farc .

Dijo el cantante Juan Gabriel (q.e.p.d.), en respuesta a una pregunta sobre su homosexualidad, del periodista  Fernando Rincón, del programa Primer Impacto de Univisión, en el año 2003: “Dicen que lo que se ve… no se pregunta…”.  Obviamente la estrella mexicana se refería a su vida personal.

Es sano y obvio, que por respeto, no se pregunten muchas cosas sobre las cuales el afectado no desea hablar;  pero hay otras sobre las que no se indaga o se guarda silencio y van horadando las relaciones entre los seres humanos. Un ejemplo es la infidelidad, el abuso de confianza, la conchudez o, incluso, el abuso sexual que resulta siendo una práctica tan común en nuestra sociedad que ni siquiera se cuestiona.

Digamos que, aunque dañino, sobre estas conductas personales es más entendible que no se indague o se guarde silencio. Lo que no es lógico es que esta situación sea una regla para la justicia colombiana, en relación con la corrupción de nuestra clase política. No de otra manera se entiende que entes como la Fiscalía General de la Nación se haya hecho la de la vista gorda frente a la evidente financiación de las campañas políticas por parte de interesados, muchos de ellos en la ilegalidad, en hacerse al control de la administración pública.

Es bien sabido que nuestra democracia se ha sostenido desde la burocracia, desde las componendas y desde el lucro de unos cuantos, a costa del sudor de todos los colombianos y que movimientos en los que se trató de cambiar el sistema han sido frustrados, por las balas asesinas, como en los casos de Jorge Eliecer Gaitan (9 de abril de 1948) y Luis Carlos Galán (18 de agosto de1989); tanto que hasta expresidentes como Julio Cesar Turbay (1978-1982) afirmó que “Hay que reducir la corrupción a sus justas proporciones”.

Ver “CORRUPCIÓN EN SUS JUSTAS PROPORCIONES” https://eligiopalacio.com/2017/02/09/corrupcion-en-sus-justas-proporciones/

Es sabido también, que desde 1988, con la elección popular de alcaldes,  la corrupción, en vez de reducirse,  pasó de ser un mal proceder de las élites a un elemento del uso común de miles de ciudadanos.

Ver LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN https://eligiopalacio.com/2013/09/24/la-democratizacion-de-la-corrupcion/

Y es sabido, es evidente, que todas las campañas de elección popular, desde las de los pueblos más miserables hasta las del Congreso y las de la Presidencia de la República, han sido financiadas por personas naturales y/o jurídicas que giran dineros a uno y otro candidato a cambio de los contratos de obras públicas y/o suministros y, obvio, de la burocracia.  ¿Y ahora resulta necesario que las autoridades de Estados Unidos y Brasil nos cuenten una realidad que vivimos a diario?

¿Por qué no han indagado nuestras autoridades sobre lo que se ve?, ¿porque han guardado silencio? ¿Por qué los colombianos, también,  hemos guardado silencio?

Ver CORRUPCIÓN: RESIGNACIÓN O SILENCIO CÓMPLICE https://eligiopalacio.com/2017/02/22/resignacion-o-silencio-complice/

Si terminamos aceptando como sabias las palabras de Turbay, deseando una corrupción que guarde las proporciones, también vamos a terminar aceptando, con mucho dolor, las palabras del empresario Miguel Nule, implicado en el escándalo del carrusel de la contratación en Bogotá, según las cuales “La corrupción (…) es inherente a la naturaleza humana”.

Nuestra clase política podría reconocer su corrupción y hacer un acto de contrición, una especie de entrega de armas, aunque fuera simbólico como la que parecen haber hecho las Farc.  Quizás también sea necesario un Fast Track para que continúe en la impunidad y no reciba ningún castigo, al estilo de la guerrilla.

En fin, no resultaron tan sabias las palabras del artista Juan Gabriel: no siempre es cierto ni enriquecedor que lo se ve no se pregunte.

ANTES DEL FIN

¿Para donde va Colombia después de la toma de conciencia sobre el mal de la corrupción que nos aqueja?, ¿Cómo influirá esta toma de conciencia en las elecciones 2018? y ¿Cómo terminará este gobierno en medio del descrédito que lo invade?

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