Archivos mensuales: febrero 2017

LA CASA DE ANITA -LAS PARADOJAS DE LA VIDA Y LA MUERTE

LA CASA DE ANITA -LAS PARADOJAS DE LA VIDA Y LA MUERTE

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CORRUPCIÓN: RESIGNACIÓN O SILENCIO CÓMPLICE

CORRUPCIÓN: RESIGNACIÓN O SILENCIO CÓMPLICE

Eligio Palacio Roldán

“Parece fruto del realismo mágico ver personajes deshonestos camuflarse en los diferentes gobiernos”

Decía Mauricio Vargas en su columna del domingo, en El Tiempo, que “a diferencia de los países vecinos, en Colombia la corrupción no ha desatado marchas callejeras”, a pesar de “la evidencia del pago de más de 11 millones de dólares a altos funcionarios e intermediarios por parte de Odebrecht”. (http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/la-rabia-pasiva-mauricio-vargas-columnista-el-tiempo-/16823093).

Tengo dos hipótesis para explicar la apatía de los colombianos frente a la corrupción y los corruptos:

La primera es la resignación. La Real Academia la define como “Entrega voluntaria que alguien hace de sí poniéndose en las manos y voluntad de otra persona”. Y, sí.  Todo indica que los colombianos nos entregamos a la voluntad de un gran Otro, llamado corrupción, Una fuerza poderosa contra la que parece imposible luchar, contra la cual nos sentimos vencidos y con la cual se convive en inferioridad de condiciones. Es la renuncia a las luchas cuando éstas se hacen inútiles, porque ya se sabe el resultado adverso.  Un escenario similar se presenta, por ejemplo, en el área laboral, cuando se fijan metas imposibles de cumplir o frente a un amor frustrado  como canta José José “He renunciado a ti, como renuncia a ser sol lo que es hierba”.

El Silencio Cómplice se da cuando, sin estar de acuerdo con la corrupción, no se rechaza ni se denuncia ya sea por solidaridad o por conveniencia. La solidaridad se presenta con frecuencia en el mundo de la política y en general en la vida laboral o social por lealtades mal entendidas, temor o indiferencia. La conveniencia ocurre cuando se participa de ella con la obtención de beneficios directos y/o indirectos. La verdad, como lo he dicho en diferentes oportunidades, la corrupción pasó de ser un “privilegio” de pocos a ser una especie de moda y quizás hasta de cultura. Algo similar a lo que ocurrió, en Colombia, con el narcotráfico que se irrigó en todos los estamentos de la sociedad, sociedad en la que cada uno de sus miembros tenemos algo de traqueto. (Ver LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN https://eligiopalacio.com/2013/09/24/la-democratizacion-de-la-corrupcion/).

En un país con pocas posibilidades para salir de la pobreza, como Colombia, la corrupción es una oportunidad. Máxime si los castigos son pocos y normalmente hay herramientas para no devolver los dineros obtenidos a base de coimas. Estas “Oportunidades” se ampliaron con las formas de “democracia participativa” y, entre ellas, una de las más nefastas: la elección popular de alcaldes.

Parece fruto del realismo mágico ver personajes deshonestos camuflarse en los diferentes gobiernos: defender los mismos hechos de corrupción y los corruptos de un gobierno y rechazarlos en otro. Es como si los políticos tuviesen solo memoria para ver la maldad en el otro. Para atacarlo.

Vuelve y juega: La solución al problema de la corrupción está en la educación. Se educa con el ejemplo. Llegó el tiempo en que Uribe y Santos reconozcan sus pecados y los de sus gobiernos, hagan un acto de contrición, ejerzan el mucho o poco liderazgo que ostentan y saneen las costumbres políticas. Llegó el tiempo de rescatar los valores.

ANTES DEL FIN

Muchos seres humanos, incapaces de enfrentar sus problemas, deciden ignorarlos en una especie de autismo. Eso le sucede a Colombia ante la corrupción y las deficiencias de sus gobernantes. Colombia, país autista.

Nuestra democracia se sostiene a punta de corrupción, ¿Qué sucederá cuando los colombianos reaccionen?

Papel fundamental deben ejercer los medios de comunicación para reducir la corrupción. Papel difícil de cumplir cuando se evidencia que muchos guardan un silencio cómplice.

APLACEMOS EL FIN:

Reduciendo el uso de vehículos automotores.

LA JUBILACIÓN – EL TIEMPO DE LOS SUEÑOS APLAZADOS

LA JUBILACIÓN – EL TIEMPO DE LOS SUEÑOS APLAZADOS

Eligio Palacio Roldán

“Isadora es, pues, la ciudad de sus sueños; con una diferencia. La ciudad soñada lo contenía joven; a Isadora llega a avanzada edad”.
Italo Calvino

La ley 1821, expedida por el Congreso de Colombia, el 30 de diciembre de 2016 indicó: “La edad máxima para el retiro del cargo de las personas que desempeñen funciones públicas será de setenta (70) años”. Muchos colombianos, empleados del Estado, próximos a cumplir los 65 años (edad de retiro anterior a esta ley) celebraron. Para varios de ellos, su sueño es trabajar, trabajar y trabajar.

Otros, tantos, entre los que me encuentro, tememos una reforma laboral que exija, como requisito para la jubilación, una edad mínima de 65 años.

Una madre de familia decía, en estos días, que se sentía angustiada al ver el sacrificio de sus hijos, para lograr salir adelante en la universidad, por la exigencia y los costos de toda índole que significa adelantar estudios superiores en nuestro país, y por el presente y el futuro de nuestra juventud, inciertos, ante las escasas posibilidades de desarrollo profesional como empleado.

No entiendo, decía, cómo “Los jóvenes sin trabajo y unos viejitos, sin querer hacer nada, con el derecho a una pensión sin tramitar,  en las oficinas públicas”.

Un joven de 20 años está en la capacidad y en la necesidad de tener un trabajo, en un  mercado laboral del que también hacen parte sus padres y abuelos. Entre esas tres generaciones hay más de 40 cohortes que buscan trabajo. Imposible encontrarlo.

Y esa, la falta de trabajo de varias generaciones, dentro de una misma familia, es una de las principales causas para que quienes ya tienen derecho a una pensión no dejen disponibles sus puestos de trabajo. El monto de la pensión es muy inferior al salario devengado y en la mayoría de los hogares colombianos se cuenta con uno o más desempleados, o una o dos familias cercanas, para sostener económicamente.

El sistema educativo y el estado colombiano están en deuda con la sociedad. No la han preparado como colectividad emprendedora, que  genere oportunidades laborales o, como mínimo, para que los trabajadores dejen de ser asalariados a temprana edad, para desarrollar otras actividades. Incluso, escasamente, preparan a quienes tienen la posibilidad de jubilarse, para utilizar su tiempo libre creativamente.

Paradójico que en vez de propiciar escenarios de retiro de los servidores del estado se esté brindando la posibilidad de continuar laborando, hasta los 70 años de edad, mientras miles de personas se presentan a todo tipo de concursos o entran a formar parte de maquinarias políticas, con la esperanza de alcanzar un empleo en el sector público.

El miedo a salir a la calle, sin estar preparado para ello, es la otra causa para que la gente no se jubile. Miedo a la soledad, a no saber qué hacer con el tiempo libre. ¿Cuántos conocidos han muerto al poco tiempo e jubilarse?

Tengo muchos sueños para cuando logre la jubilación, a los 62 años, si la crisis permanente de nuestra economía no decide otra cosa. O quizás lo diga, yo, por miedo a la soledad o por dificultades económicas por esos días. Sueños pero no deseos o ansiedad por la llegada de la jubilación; entre otras cosas, porque inexorablemente esos sueños llegarán a “avanzada edad”  y seguramente alejado de los seres con los que, un día, quise compartirlos. A ellos también les habrán pasado los años.

ANTES DEL FIN

Cada vez más congestión en nuestras ciudades, cada vez más contaminación, cada vez más tiempo gastado en transporte. ¿Cuándo los seres humanos entenderemos que ya no es posible utilizar transporte privado en nuestras ciudades?

Cuando me pensione quiero vivir en La America (https://eligiopalacio.com/2016/10/27/vivir-en-la-america/) y salir a comprar los víveres, a diario, en una de sus tiendas, conversar con los vecinos y ver las gentes pasar por la calle. Lo propio haré, entre días, en Entrerríos – Antioquia.

¿Cuándo se pensionarán los corruptos?

“CORRUPCIÓN EN SUS JUSTAS PROPORCIONES”

“CORRUPCIÓN EN SUS JUSTAS PROPORCIONES”

Eligio Palacio Roldán

Dijo el expresidente Turbay (1978-1982): “Hay que reducir la corrupción a sus justas proporciones” y los generadores de opinión y la clase política se rasgaron las vestiduras.

Más de 35 años después, muchos colombianos, quisiéramos que sus palabras hubiesen sido proféticas y que la corrupción no se hubiese desbordado y fuera parte de la cultura de los colombianos.

Después de Turbay llego el dinero corruptor del narcotráfico a nuestra clase política y luego, con la elección popular de alcaldes, el arte de hacerse elegir se convirtió en la industria de hacerse elegir. Y se crearon industrias electoreras que requerían financiación y esa financiación surgió de los proveedores de los municipios, de los constructores de obras públicas, de los publicistas y comunicadores sociales que ofrecieron sus servicios a cambio de ser contratadas una vez, el candidato de turno, llegara al poder.

Y los Concejos Municipales, las alcaldías, las gobernaciones, el Congreso y la Presidencia; en fin, las ramas legislativa y ejecutiva del poder público quedaron hipotecadas y se gobernó solo para pagar favores. Y todos los colombianos quisieron vender sus votos y la corrupción se democratizó (Ver LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN https://eligiopalacio.com/2013/09/24/la-democratizacion-de-la-corrupcion/)

Alguna vez, la corrupción llegó a “Otro Nivel” y el narcotráfico eligió presidente a Samper y otra vez la los generadores de opinión y parte de la clase política se rasgó las vestiduras. (Ver ERNESTO SAMPER UN NEFASTO PERSONAJE https://eligiopalacio.com/2015/08/26/un-nefasto-personaje/). De eso han pasado más de 15 años y la historia de la corrupción en nuestro sistema “democrático” ha ido creciendo de manera exponencial. Ayuda, claro, la impunidad evidente.

Al comenzar este año estalló el escándalo Odebrecht que involucra a la clase política, incluyendo la presidente de la República, Juan Manuel Santos, en un gigantesco caso de corrupción. En el escándalo, los unos acusan a los demás sin saber qué, cómo diría el cantautor Alberto Cortez, “olvidamos que somos, los demás de los demás”. Y obvio, todos están involucrados. En las industrias electoreras se financian todas las campañas, con opción, para siempre ganar, para siempre garantizar los contratos.

En una columna anterior, en marzo de 2013, (https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/), decía que creía que la vida le había dado una Segunda Oportunidad al expresidente, Alvaro Uribe, para hacer lo que no quiso hacer como presidente: Luchar contra la corrupción. Sólo hasta ahora parece emprender este camino con la solicitud a las autoridades de que investiguen la campaña, de su aliado, Oscar Iván Zuluaga.

Llegó el momento para que Alvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos hagan algo por el país, haciendo un acto de contrición, reconociendo sus culpas y revelando todo lo que saben para expiar sus culpas y desentrañar los focos y las formas de corrupción que carcomen nuestra sociedad.

La situación que enfrenta Colombia, en materia de corrupción, es demasiado grave: Lo denunciado en el caso Odebrecht es algo que sabemos todos. Es algo que ocurre en cada ciudad, en cada pueblo, en cada barrio; en todas las contiendas electorales:  Las campañas son financiadas por particulares a cambio de jugosos contratos que, generalmente, no cumplen o cumplen con características de calidad precarias.

La solución al problema de la corrupción de nuestra clase política, no está en la financiación de las campañas por parte del estado. A esa financiación se sumarían de todas maneras los dineros de los futuros contratistas como suele hacerse: con artificios de toda índole para no ser descubiertos.

La solución al problema de la corrupción en Colombia, al igual que el de la violencia, está en la reeducación de todos los colombianos. (Ver MI PATRIA CORRUPTA https://eligiopalacio.com/2013/10/08/mi-patria-corrupta/).

ANTES DEL FIN

Alguna vez, recordando una canción de Pablo Milanés, le pregunté al, entonces, presidente Uribe: ¿Cuánto ganó cuanto perdió usted y Colombia con la reelección? La misma pregunta se la hago al presidente Santos y toda nuestra clase política, con la reelección, en todos los cargos de elección popular.

¿Cuánto ganó cuanto perdió Colombia con la elección popular de alcaldes?

El presidente Santos comienza a vivir lo que vivió Samper como presidente. ¡Vaya paradoja! Saber que el primero conspiró contra el segundo por los mismos hechos que hoy enfrenta. (Ver EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/)

¿Los Premio Nobel serán corruptos?

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