Archivos mensuales: noviembre 2016

COHERENCIA

COHERENCIA

El mejor ejemplo de falta de coherencia es el presidente de la república, Juan Manuel Santos, en su relación con las Farc.

Eligio Palacio Roldán

Desde hace muchos años y en especial desde que comencé a escribir en este blog me ha preocupado el tema de la objetividad, característica que me parece imposible para el ser humano dadas sus limitaciones físicas y/o sicológicas para percibir la realidad. (Ver https://eligiopalacio.com/tag/objetividad/, ¿CUÁL VERDAD? https://eligiopalacio.com/2015/06/12/5088/, ¿CUAL SERÁ LA REALIDAD? https://eligiopalacio.com/2016/01/21/cual-sera-la-realidad/, LA MAQUINA DE LA VERDAD https://eligiopalacio.com/2015/04/15/la-maquina-de-la-verdad/)

Convencido de que la objetividad es solo un ideal he tratado de trabajar, buscar y hasta exigir la coherencia. La coherencia es definida por la Real Academia de la Lengua Española como: Conexión, relación o unión de unas cosas con otras o Actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan”.

El mejor ejemplo de falta de coherencia es el presidente de la república, Juan Manuel Santos, en su relación con las Farc: De colaborador, de compinche de la guerrilla, para tumbar al presidente Samper, pasó a ser su peor enemigo en el gobierno de Alvaro Uribe Vélez, como Ministro de Defensa, para pasar, nuevamente, a ser el mejor camarada de la organización guerrillera y lograr un acuerdo de paz para que los ancianos hombres, alzados en armas, tengan una vejez tranquila. (Ver EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/ y LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/). Igual sucedió con la dictadura en Venezuela a la que criticó vehementemente, en los tiempos en que era el mejor amigo de Uribe, y ahora apoya con un silencio cómplice.

La falta de coherencia de nuestro presidente ha estado presente en toda su trayectoria política y el más reciente ejemplo está en su discurso sobre el plebiscito del que dijo los colombianos tendrían la última palabra para que “aprueben o rechacen los acuerdos de paz…” y, al ser rechazados, desconoció la voluntad popular (Ver pic.twitter.com/Qhk7jd9xz2)

Otro ejemplo clásico de incoherencia está en nuestra clase política, en especial el Partido Conservador, que pasó de alabar a Andrés Pastrana, siendo presidente, a juzgarlo para complacer  a Uribe y, ahora, hace lo mismo con Uribe para adular a Santos. Cuestiones de “mermelada” dicen, tranquilamente los ciudadanos, sin percibir el fuerte olor a podrido de nuestra “democracia”.

A los anteriores ejemplos hay que sumarle otro, que me duele bastante: Los orientadores de opinión: Los columnistas. Durante el gobierno Uribe los vi rasgarse las vestiduras, con toda la razón, por la manera como el entonces presidente acomodaba la Constitución Nacional a sus ambiciones personales para quedarse en el poder y, ahora, cuando el presidente Santos no solo viola la Carta Magna si no los resultados de un plebiscito que pretendía probar o improbar los acuerdos con la guerrilla guardan un silencio preocupante y hasta se van lanza en ristre contra Uribe por criticar las violaciones a  la Constitución. Y uno se pregunta: ¿Cuál habría sido la reacción, de la gran prensa, si el que hubiese desconocido los resultados del plebiscito fuera Uribe?

Otro gran ejemplo de incoherencia está en la iglesia católica que mientras dice transmitir el mensaje de amor de Jesús, condena a gran parte de la humanidad que no acepta su realidad, como la única posible en el universo.

La consecuencia de la falta de coherencia es la pérdida de credibilidad y eso, precisamente eso, es lo que sucede con el presidente Santos: Nadie le cree… Bueno, tal vez solo las Farc.

Preocupante la falta de coherencia, de credibilidad de nuestros líderes, de nuestras instituciones. Esa es la causa de la anarquía y, obvio, de los resultados electorales. (Ver POR QUIEN VOTAN LOS CIUDADANOS https://eligiopalacio.com/2016/11/18/por-quien-votan-los-ciudadanos/)

ANTES DEL FIN

Reprochable  la aprobación en el Congreso de los acuerdos de paz con las Farc sin ningún análisis. Bueno, que más se puede esperar de la clase política inmóvil ante el peso de la “mermelada”.

Conmovedor hasta las lágrimas el accidente aéreo de esta semana en Colombia que causó la muerte a 71 seres humanos y 6 heridos graves. Conmovedor, también, el homenaje de los antioqueños a los campeones del Chapecoense. Con los años, Medellín, será un ícono para los hinchas del equipo brasileño así como lo es hoy para los fans de Gardel. Buen ejemplo para el mundo.

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A VECES QUEDAN RESTOS…

A VECES QUEDAN RESTOS…

Eligio Palacio Roldán

De cada una de las experiencias de los seres humanos van quedando restos en su esencia, en su ser. Algunos son tristes, hacen daño y por lo tanto hay que tratar de desprenderse de ellos, así sea difícil; otros, enriquecen el ser humano y son bienvenidos y, en contraposición con los anteriores, hay que hacer lo posible para que nunca nos abandonen. Entre estos últimos, la educación es la que mayores y mejores remanentes dejan.

Desde al año 2000, gracias a una iniciativa del doctor Humberto López (q.e.p.d.), a través de El Club de la Prensa, que también creó,  he venido adelantando con diferentes universidades una serie de diplomados. Ya son trece. El más reciente, con la Escuela de Ingeniería de Antioquia: Movilidad Sostenible.

Del diplomado Movilidad Sostenible quedan una serie de restos para pensar la ciudad y la movilidad en ella, con una visión de sostenibilidad, sostenibilidad entendida como la forma de vivir en la ciudad de manera confortable y saludable, ésta y las generaciones futuras.

Después de las excelentes charlas y de las enriquecedoras  experiencias urbanas, organizadas por la Escuela de Ingeniería de Antioquia; el utilizar los sistemas de transporte masivo de la ciudad de Medellín: Metro, Tranvía, Metroplus, Metrocables, buses y escaleras eléctricas no solo serán una necesidad sino un placer. Un orgullo. Obvio, también, el uso de la bicicleta y el desplazamiento a pie. También, será una necesidad, la construcción o la adecuación de nuestros barrios a una especie de poblados independientes con todas las posibilidades de trabajo, educación y recreación que generen poco desplazamiento vehicular. Caminar por las calles debe volver a ser una posibilidad de disfrute.

Haciendo eco, otra vez, de los tiempos lógicos del sicoanálisis, tenemos que durante las clases del Diplomado pudimos ver las bondades del transporte masivo para mejorar la movilidad de los habitantes de la ciudad; comprender que su utilización con la limitación del uso del transporte privado genera un mejor medio ambiente, un aire más puro y menos contaminación de todo tipo, menores tiempos de desplazamiento y en consecuencia mayores períodos productivos y/o dedicados al bienestar físico y/o intelectual de los ciudadanos y concluir que es una obligación de todos trabajar en esa línea, desde el ejemplo. El vehículo particular tiene que ser solo para uso en casos extraordinarios o para salir de la ciudad.

Capítulo aparte merecen las alternativas de sostenibilidad que se generan en la ciudad de Medellín como Parques del Rio, el Jardín Circunvalar, las Unidades de Vida Articulada UVA, entre otras. Con ellas se genera, sin duda, bienestar y sostenibilidad para la población pero, en especial, una esperanza para salir adelante en la difícil crisis contra la que lucha la ciudad desde el siglo pasado.

La experiencia de este diplomado debería ser vivida por muchos medellinenses, por muchos ciudadanos de Colombia y del mundo. Solo así se lograrán cambiar paradigmas como los relacionados con el uso de vehículos particulares y la construcción de vías para esos vehículos y se volverán a centrar las ciudades, en lo que deben hacerlo: en los seres humanos que las habitan.

ANTES DEL FIN

Gratitud con el Club de la Prensa, el Hotel  Dann Carlton, el Dr. Humberto López y todos los que han hecho posible éste y los demás diplomados. (Ver GRATITUD https://eligiopalacio.com/2012/12/07/gratitud/)

Desde ya esperamos en diplomado del 2017.

ver

 PARQUES DEL RIO – DEL SUEÑO AL ENSUEÑO https://eligiopalacio.com/2016/08/30/parques-del-rio-del-sueno-al-ensueno/
VIVIR EN LA AMERICA https://eligiopalacio.com/2016/10/27/vivir-en-la-america/
LA NUEVA MEDELLIN – JARDIN CIRCUNVALAR https://eligiopalacio.com/2016/09/07/la-nueva-medellin-jardin-circunvalar/

POR QUIEN VOTAN LOS CIUDADANOS

POR QUIEN VOTAN LOS CIUDADANOS

Eligio Palacio Roldán

Para bien o para mal terminaron los tiempos en que los gobernantes eran escogidos a dedo.

DON CARLOS 047

Se rasgan las vestiduras, por estos días, intelectuales, generadores de opinión, pensadores y algunos políticos porque el grueso de la población no ha votado “de manera correcta” en el Brexit en Inglaterra, el Plebiscito en Colombia y en Estados Unidos al elegir a Trump, como presidente. No sé qué sucederá en Inglaterra y en Estados Unidos pero en Colombia se demostró que los que votaron por el no estaban en lo correcto y que si era posible “un mejor acuerdo” y creo que serían posibles muchos más y mejores acuerdos si no fuera por el afán del presidente, Juan Manuel Santos, de recibir su Nobel con algún acuerdo real, entre las manos, para mostrar. (Ver EL NOBEL, OTRO IDOLO HECHO TRIZAS https://eligiopalacio.com/2016/10/12/el-nobel-otro-idolo-hecho-trizas/)

Dice Luis Carlos Vélez, en su columna de El Espectador que sería un error “… quedarse en el fenómeno del  llamado voto vergonzante, que plantea que algunos de los que votan y contestan encuestas mienten sobre sus preferencias para evitar entrar en cuestionamientos o discusiones”. (http://www.elespectador.com/opinion/estamos-desconectados).

Yo no creo en el “voto vergonzante”. Creo en el engaño malicioso, pícaro y utilitarista en la política, en las elecciones. Veo, desde hace mucho tiempo y con cierta satisfacción, cómo el pueblo dejó de ser burlado por los políticos de turno y cómo comenzó a engañarlos: a todos los recibe, a todos dice creerles, a todos dice seguir, por todos dice votar y vota por quien le da la gana. Esa realidad la palpé en la pequeña población donde nací y voto… “ahora, en las campañas, los políticos costean las fiestas, pagan los almuerzos, los caballos, el aguardiente. Ahora a mis paisanos hay que pagarles su voto: puestos, carreteras, bultos de cemento, arena o plata. Y el día de elecciones es uno de los más productivos: reciben almuerzos, dinero, y regalos; en todos los directorios políticos.” (Ver CREI EN LOS PARTIDOS POLITICOS… UN DIA https://eligiopalacio.com/2013/08/28/1924/)

Para bien o para mal terminaron los tiempos en que los gobernantes eran escogidos a dedo, en que conquistar dos o tres gamonales era suficiente para tener un electorado cautivo, en que eran claros los modos de manipular la conciencia ciudadana.

Con el advenimiento de las redes sociales perdió, también, su influencia el periodismo. Dejó de ser el cuarto poder, el poder que daba poseer la información porque ésta ya está a disposición de todo el mundo a un solo clic y eso, precisamente eso, genera una sociedad compuesta por individuos autónomos, libres, sin temores. Y, claro, nada más peligroso, para el statu quo, que alguien sin miedo.

¿Y por quién vota la gente? Por el contrario al que despierte animadversión por su lejanía a las necesidades del pueblo o por su arrogancia. Por el más débil. Así sucedió en Inglaterra, en Estados Unidos y en Colombia.

En Entrerríos – Antioquia, donde vivo, siempre ha ganado, en las elecciones de alcalde, el candidato contrario al que tenga mayor grado de aceptación de la oligarquía criolla; es decir, el que más se haya sintonizado con el pueblo. De ahí que acudiendo al populismo se pueda derrotar fácilmente al contrario. Ese, precisamente ese, es el peligro para la democracia colombiana con la llegada de las Farc a la escena política.

ANTES DEL FIN

Políticos, periodistas y dirigentes tendrán que ser coherentes, auténticos, objetivos  y honestos en sus discursos; de lo contrario serán abandonados a su suerte por las audiencias como ocurre en la actualidad.

Llegó la mejor época del año: la Navidad https://eligiopalacio.com/navidad-2/

ÁNIMAS SIN VELORIO

ÁNIMAS SIN VELORIO

Eligio Palacio Roldán

En el centro de la inmensa y fría sala de velación una mujer llora inconsolable la muerte de su hijo, cuyo cadáver mira conmovida. A unos metros dos mujeres, que recuerdan alguna escena de una telenovela mexicana o quizás a Tola y Maruja, miran a su alrededor tratando de descubrir algún misterio, alguna historia sobre la desgracia de la familia, que las saque de dudas.

Como pueden, desarrollando su “olfato periodístico” interrogan a familiares y amigos y van construyendo una “versión libre” de la historia del fallecido y de su familia. La historia habla de infidelidades, amores imposibles, traiciones y, por supuesto, de la herencia.

Esas dos mujeres no son una excepción. Son un ejemplo real de los personajes que se encuentran en este tipo de “eventos sociales” que pretenden despedir a quien no se verá más, por un largo tiempo. Un largo tiempo, hasta la “resurrección de los muertos”… De ahí que se despida el cuerpo pues el alma o el espíritu siguen vagabundeando por el espacio, como un “ánima bendita” por los siglos de los siglos. “Amén”.

Una de las acepciones de velorio es una reunión con bailes, cantos y cuentos con ocasión de alguna faena doméstica, quizás por ello, para muchos, un velorio despierta ansiedad y yo diría que un gozo. Gozo que interpreto, además, como una satisfacción o “un fresquito” por saber que no fue uno el que se murió. Por eso además, los velorios, en muchas oportunidades, se convierten en una verdadera fiesta a la que se invitan hasta cantantes, se consume licor y muchas veces, también, se originan nuevos muertos por reyertas. Por eso, también, las ceremonias fúnebres son una especie de celebración con larguísimos y dramáticos discursos. Discursos llenos de palabras rimbombantes y rebuscadas, que nunca se dijeron al difunto cuando las podía oír, quizás con la esperanza de que el “Anima” las escuche.

Por situaciones como las descritas en estas líneas, la velocidad en que transcurre la existencia y, obvio,  la penetración en el mercado colombiano de los hornos crematorios, los velorios son cada vez más escasos y las ánimas tienen que despedirse de su cuerpo sin “verlo” deteriorarse más allá de la causa de su muerte.

Contribuye mucho al auge de la cremación su aprobación por la mayoría de las religiones.

Según un reciente estudio del Ministerio de Protección Social (http://repositorio.sena.edu.co/bitstream/11404/2165/1/3101.pdf), “En ciudades como Bogota por ejemplo, los ciudadanos prefieren la inhumación con un 69%, frente a la cremación con un 31%; en Medellín es lo contrario, se prefiere la cremación con un 69%. Los jóvenes son en promedio los más interesados en los servicios de cremación. En la Costa Atlántica la cremación se utiliza en menos proporción, debido al costo elevado de dicho servicio, como consecuencia de la poca existencia de empresas con horno crematorio en la región…”

Obviamente con el cambio cultural, la cremación y la desaparición de los velorios, los servicios funerarios se han tenido que reorientar hacia otros frentes como la asesoría sicológica para los seres queridos y/o  asesoría legal para los seres queridos o no tan queridos que se disputan las herencias.

Un respiro viven por estos días los cementerios, también en decadencia,  con la prohibición del Papa Francisco,  a los fieles de la Iglesia Católica, de “esparcir las cenizas de los difuntos, dividirlas entre los familiares y también que sean conservadas en casa o utilizarlas en algún tipo de recordatorio”. Obviamente, la mayoría de los cementerios son propiedad o son administrados por esa iglesia y muy posiblemente las rentas se estén disminuyendo. (Ver http://www.recuerdosmemoriales.com/es/)

ANTES DEL FIN

Todavía algunos fieles, de la Iglesia Católica, dejan sus bienes a las Ánimas del Purgatorio: Joyas, dinero, casas fincas; en fin, bienes materiales.

Conclusiones.

  • Las Ánimas que nada necesitan son más adineradas que muchos mortales.
  • El dinero también es necesario para mover las influencias, en “La otra vida”.

LA COLINA EN LLAMAS

LA COLINA EN LLAMAS

Eligio Palacio Roldán

La casa estaba ubicada en el lugar perfecto. En una pequeña y redondeada colina desde donde se divisaba toda la ciudad. La gran ciudad.

El hombre se sentía orgulloso de la casa; pero, más aún, de la verde colina plantada de jardines. Su ascenso era mucho más que respirar aire puro. Era el placer de ver, oler, palpar, oír y hasta saborear frutos, raíces, tallos y hojas de los árboles plantados alrededor del sendero que conducía a la casa.

Y los riachuelos cristalinos.

No recordaba muy bien como había construido la colina. Eso sí, sabía que era su obra.

Aquella tarde de amarillos intensos le pareció fantástica. Incluso habría hecho hasta lo imposible por retenerla en su memoria. Pero su memoria, su gran memoria, estaría ocupada con otros recuerdos, quizás más hermosos, pero de una zozobra insospechada. Del suelo surgían cientos, miles de fuentes de humo que se fundían con la neblina, de aquellos días de verano. El frío de la tarde daba paso a un inesperado calor y la superficie en el suelo se hacía rojiza, quebradiza, cual ceniza producida por el helecho seco al arder.

Entonces llegaron los recuerdos.

La colina había sido construida con aserrín de, también, cientos, miles de árboles, la mayoría de pino, derribados por la ambición. Y ahora ese aserrín ardía desde su interior y lo consumía todo.

El humo, las llamas ascendían, también, cientos, miles de metros y devoraban la casa.