Archivos mensuales: octubre 2016

VIVIR EN LA AMERICA

VIVIR EN LA AMÉRICA

Eligio Palacio Roldán

“Cuando Dios hizo el Edén, pensó en La América”

 

En los tiempos de concentración de la población, en los grandes centros urbanos, y la popularización del automóvil, la movilidad se dificulta, el estrés aumenta y los tiempos de desplazamiento se hacen más largos generando escasas posibilidades para generar una buena calidad de vida. En este escenario llueven críticas a los gobernantes de turno por la insuficiente construcción de vías y éstos, desesperados, se idean sistemas de transporte masivo y algunas locuras como “ciudades de segundo piso”.

Este nuevo siglo, sin embargo, nos trae nuevas posibilidades. Una de ellas, el desarrollo de barrios con alternativas de educación, salud, empleo, esparcimiento, comercio y diversión en su propio espacio para que sus habitantes no tengan que desplazarse  o puedan hacerlo caminando para realizar sus actividades cotidianas. Es decir, que la gran urbe sea un conjunto de pequeñas ciudades autosuficientes. De alguna manera, se busca el regreso a la vida de pueblo.

Uno de los mejores ejemplos de esta afirmación es el barrio La América, al occidente de Medellín. Un barrio de más de cien años de historia que se transforma conservando su esencia. Recorrer sus calles, con antejardines llenos de verde,  es encontrarse con una conversación de amigos en un andén, una cafetería, un billar o en uno de los múltiples establecimientos dedicados al expendio de comidas rápidas, con sus mesitas al aire libre; ver en las tardes las señoras en las puertas de sus casas hablar de sus pequeñas grandes historias, mientras los niños juegan en las calles y los jóvenes de uniforme, con sus morrales cargados de esperanza, caminan hacia o desde sus casas; ver gentes caminar resolviendo asuntos, de compras o dirigiéndose a la tradicional iglesia, a los bancos o a hacer deporte.

Vivir en La América es encontrar a la mano tiendas y supermercados, ferreterías y depósitos de materiales de construcción, zonas para la práctica deportiva, colegios, guarderías, teatros como Hora 25 o La Fanfarria, gimnasios, zapaterías, lavanderías, sastrerías, farmacias, centros veterinarios. En fin, todo lo que se necesita para abastecerse y para crecer como ser humano.

Obvio, faltan cosas: Salas de cine, centros de salud, un sistema masivo de transporte, tal vez una universidad, y un parque frente a la iglesia. Cuenta la historia que el parque de La América desapareció con la ampliación de la Avenida San Juan aunque, se ve, debió ser muy pequeño. Sería extraordinaria la construcción de un soterrado, en ese sector, para recuperar la plaza. Plaza en la que, en especial los domingos, la gentes aun van a buscar sus frutas y verduras.

Otra de las ventajas de vivir en el barrio  La América es su ubicación en todo el centro occidente del estrecho Valle de Aburrá que lo sitúa equidistante entre norte y sur y muy cerca al oriente y obvio al centro de la ciudad. Ese hecho genera facilidades de desplazamiento hacia y desde cualquier punto del área metropolitana.

Barrios como La América hay que fortalecerlos en nuestra cultura urbana. Es el camino hacia la sostenibilidad. Una mezcla de tradición y modernidad, sin el abuso del espacio público. Claro, éste como los demás barrios tradicionales de Medellín están en peligro de extinción ante la falta de control del municipio, en materia de construcción. Preocupa el auge de edificaciones que, de seguro, sobrepoblará la zona.

ANTES DEL FIN

Nada mejor para alimentar el espíritu que disfrutar la suave brisa de Medellín, recorriendo las calles de La América, en una noche de verano, sin afanes, sin angustias, sin temores, luego de saborear una obra dramática en el Teatro Hora 25, la magnífica creación de Farley Velásquez. Te transportas a lo más hermoso de nuestra vida pueblerina. (Ver EL FIN DE LA HORA 25 DE FARLEY VELASQUEZ https://eligiopalacio.com/2015/09/02/el-fin-de-la-hora-25-de-farley-velasquez/).

Saber que en el siglo pasado La América tuvo tranvía… No cuidamos ni defendemos nuestro patrimonio.

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PABLO ESCOBAR, FARC: GUERRAS PERDIDAS

PABLO ESCOBAR, FARC: GUERRAS PERDIDAS

Eligio Palacio Roldán

Recorriendo la Hacienda Nápoles, tres mil hectáreas de tierra exuberante, en el ardiente Magdalena Medio  Antioqueño, donde construyó su reino; observando los restos de lujo y ostentación presentes en los animales exóticos, que el narcotraficante trajo al país desde diferentes rincones del mundo, en los lujosos vehículos ahora destrozados por las armas y el tiempo, en la pista aérea desde donde se despacharon miles de toneladas de drogas ilícitas y donde arribó lo más granado de nuestra sociedad, la plaza de toros testigo de faenas y fiestas de fantasía y las caballerizas donde una exposición fotográfica, de las atrocidades cometidas por el delincuente, hace que se agolpen cientos de turistas de Colombia y el mundo, tratando de descubrir y palpar una realidad quizás mágica, no hay más que concluir que Pablo Escobar logró su cometido: se hizo inmortal, casi un Dios.

Y es que Pablo Escobar es una leyenda en Colombia y el mundo; solo así se entiende la fiebre por el personaje: series de televisión, películas, disfraces para el día de los niños y hasta muñecos recuerdan al personaje (Ver http://www.revistaarcadia.com/noticias/articulo/el-exito-economico-de-netflix-y-narcos/57119, http://www.semana.com/vida-moderna/galeria/netflix-lanza-un-pablo-escobar-de-juguete/495623  y http://www.semana.com/cultura/articulo/javier-bardem-y-penelope-cruz-haran-una-pelicula-de-pablo-escobar-en-colombia/495808).

¿Qué sentirían, qué pensarían Guillermo Cano, Rodrigo Lara Bonilla, Luis Carlos Galán, y los cientos de seres inocentes inmolados por Pablo Escobar si estuvieran de regreso a la vida y descubrieran que ese ser, que consideraron la personificación de la maldad, con el tiempo, se convertiría en un mito?

Desilusión, dolor, amargura e impotencia al saber que los esfuerzos fueron vanos, que la partida se perdió: La batalla y la guerra. Que triunfó el mal sobre el bien, que sus muertes fueron inútiles. Presenciarían una Colombia más corrupta, con una cultura traqueta predominante, con el narcotráfico expandido como ni siquiera el mismo Escobar lo soñó. Y, ¿Qué sentiría Escobar? Felicidad inmensa, creo yo.

En fin. La guerra la ganó Pablo Escobar, la ganó el narcotráfico. Se la ganó a Colombia, a los colombianos de bien, a los Estados Unidos y al mundo. (Ver https://eligiopalacio.com/tag/pablo-escobar/).

Pues bien, lo mismo que sucedió con Pablo Escobar está sucediendo con las Farc. Incluso, hasta el Comité Noruego tuvo entre sus candidatos para el Premio Nobel de Paz a Timochenko, el líder de la organización criminal. Ya se construye, también, el parque temático para que miles de turistas rindan culto a la guerrilla de las Farc, haciéndole contrapeso al de Escobar. (Ver http://elperiodico.com.do/internacionales/09/23/colombia-farc-construyen-parque-inician-turismo-guerrillero/)

¿Qué sentirían, qué pensarían   los muertos de Bojayá, los muertos del Club el Nogal, los diputados del Valle del Cauca, lo militares asesinados  y los cientos de seres inocentes inmolados por las Farc si estuvieran de regreso a la vida y descubrieran que esa organización que consideraron la personificación de la maldad, con el tiempo, se convertiría en un mito? Desilusión, dolor, amargura e impotencia al saber que los esfuerzos fueron vanos, que la partida se perdió: La batalla y la guerra. Que triunfó el mal sobre el bien, que sus muertes fueron inútiles.  Y, ¿Qué sentirán las Farc? Felicidad inmensa, creo yo.

¿Qué sentirá, qué pensará el expresidente Alvaro Uribe Vélez y los militares que han dedicado su vida a luchar contra la narco guerrilla?

A las Farc y a Pablo Escobar los une el mismo principio económico: el narcotráfico como fuente de enriquecimiento. El dominio del estado y la sociedad colombiana. El ánimo de vencer la oposición del gobierno norteamericano al comercio de drogas ilícitas.

Y triunfaron. Doblegaron a Colombia, a los colombianos y al mundo. Quizás para el país, ante las Farc, lo mejor sea hacer lo que se debió hacer con Pablo Escobar, lo que hace tiempo hicieron las autoridades de Medellín  frente a la delincuencia, lo mismo que pretende hacer el presidente Santos: Claudicar.

Entendiendo que no hay nada que hacer para derrotar a los delincuentes es mejor dejarlos que manejen las rutas del narcotráfico y del microtráfico y la “seguridad” de las regiones y mientras tanto invertir en la comunidad y en especial en las nuevas generaciones, como  lo han hecho los alcaldes de Medellín, para ver si algún día, lejano, la guerra termine.

ANTES DEL FIN

De mostrar, de disfrutar y de poner como ejemplo los desarrollos de los parques acuáticos de la Hacienda Nápoles. Una excelente posibilidad de entretenimiento y diversión.

¿Para qué los administradores de la Hacienda Nápoles piden a los empleados que no generen ruido alrededor de la historia de Pablo Escobar? No sean ingenuos. No se hagan los tontos. Todos los turistas van tras la historia del narcotráfico, por bonita que tengan la hacienda y por atractivos que resulten sus parques recreativos.

EL NOBEL, OTRO IDOLO HECHO TRIZAS

EL NOBEL, OTRO IDOLO HECHO TRIZAS

Eligio Palacio Roldán

Posiblemente, un día, el propio Santos haga gala de su apellido y los demás humanos le rindan culto en las iglesias, al estilo de la Santa Madre Teresa de Calcuta.

Un ídolo es una “persona o cosa amada o admirada con exaltación” (http://dle.rae.es/?id=Kv2nxNm). “El proceso de idealización lleva a la perfección de las cualidades y el valor del objeto que se idealiza. Este objeto es engrandecido y exaltado psíquicamente sin que se cambie su naturaleza”. (http://psicologia.laguia2000.com/general/los-idolos#ixzz4Mk1BT4of).

Cuando el ser humano percibe que esa perfección no existe y que es más bien fruto del imaginario, ese ídolo se desploma, se rompe, se hace trizas. Dos ejemplos de infancia: El Zoológico Santa Fe, en Medellín, y Moresco – El Mejor Refresco que idealicé de niño. El primero era el sueño de los chicos de los pueblos que escasamente viajaban a la capital del departamento. Era hermoso. Mágico: Los animales solo vistos en láminas estaban allí, de frente. Ese sueño terminó, de grande, cuando enfrenté la cruda realidad del encierro de esos seres, los malos olores, etc. El Moresco un líquido “mancha tripas” era el refresco o la gaseosa de esos tiempos de limitaciones económicas, en las montañas de Antioquia. Era el premio para calmar la sed o para celebrar un pequeño gran logro. Muchos años después, lo encontré en Almacenes Éxito, corrí a comprarlo y que desilusión.

Con las experiencias vividas tomé la decisión de no cuestionar jamás a los pocos ídolos que conservo (¿Si conservo alguno?). Dejarlos ahí, en un rincón del alma… pero eso no es posible, agentes externos se encargan de “volver trizas” los ídolos. El más reciente, el Premio Nobel de Paz.

Cuenta la historia que los premios Nobel se deben al remordimiento de Alfred Nobel, un importante hombre de ciencia sueco, inventor de la dinamita, entre otros, quien dejó su herencia para crear premios para acciones nobles en literatura, física, química, fisiología o medicina y paz y remediar, de algún modo, el daño que hubiese podido hacer a la humanidad con sus inventos.

Pues bien, premios Nobel de Paz han recibido, entre otros, seres humanos de la talla de Lech Walesa, fundador del Sindicato Solidaridad (https://es.wikipedia.org/wiki/Lech_Wa%C5%82%C4%99sa); Desmond Mpilo Tutu (https://es.wikipedia.org/wiki/Desmond_Tutu#Premios) y Nelson Mandela por sus luchas contra el apartheid (https://es.wikipedia.org/wiki/Nelson_Mandela); y la Madre Teresa de Calcuta por su lucha contra la pobreza (https://es.wikipedia.org/wiki/Teresa_de_Calcuta#Premios_y_honores).

Comparar a Juan Manuel Santos y ponerlo al mismo nivel de estos seres humanos podría ser un chiste, pero es una realidad. Una ofensa para ellos y para el intelecto, digo yo. En la historia del Premio Nobel para Santos hay algo que no encuadra: Quizás una exitosa y costosa campaña de relaciones públicas y lobby, tal vez consecuencia de intereses de los integrantes del Comité Noruego o bueno a lo mejor ocurre lo mismo que con Pablo Escobar (PABLO ESCOBAR,  ÍCONO DE LA TRANSFORMACIÓN LATINOAMERICANA. https://eligiopalacio.com/2014/06/03/pablo-escobar-icono-de-la-transformacion-latinoamericana/)

¿Cómo otorgar el Premio Nobel de Paz al hombre que ha sido simpatizante, por muchos años, de la guerrilla más violenta de Colombia (Ver EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/)?, ¿Cómo otorgar el Premio Nobel al exministro de Defensa de la Administración Uribe, uno de los protagonistas de los falsos positivos? (Ver LA REELECCIÓN DE LOS FALSOS POSITIVOS https://eligiopalacio.com/2014/02/20/la-reeleccion-de-los-falsos-positivos/)? ¿Cómo otorgar el Premio Nobel de Paz al hombre que ha utilizado el poder, desde la presidencia, para borrar y desacreditar a su antecesor, dividiendo a los colombianos?

Son muchas las dudas. Es evidente que la realidad, sobre nuestro país, percibida por el Comité Noruego, que le otorgó el premio a Santos, es absolutamente diferente a la que hemos vivido los colombianos en los últimos 50 años. Tanto que, incluso, se habló de la intención de compartir el Premio Nobel con el líder de las Farc, Timochenko.

Y es tan diferente la realidad de todos los seres humanos que, a lo mejor, los demás premios Nobel tienen historias oscuras que el tiempo ya borró y posiblemente, un día, el propio Santos haga gala de su apellido y los demás humanos le rindan culto en las iglesias, al estilo de la Santa Madre Teresa de Calcuta. Tal vez, un día, también, Pablo Escobar sea un santo.

ANTES DEL FIN

¿Qué diría, que sentiría, Alfred Nobel si hubiese tenido la posibilidad de saber la cantidad de dinamita que habrían de utilizar las Farc, en sus atentados terroristas, durante más de medio siglo?

LA CAMARA

LA CAMARA

Eligio Palacio Roldán

Alguna vez descubrió que sus ojos no alcanzaban a percibir la belleza a su alrededor. Lo hizo mirando unas fotografías del parque que recorría a diario: Los árboles, la pequeña fuente, sus seres queridos, las gentes. Todo era más hermoso en el papel.

Compró entonces una cámara en la que capturó cientos de imágenes que miraba, una y otra vez, hasta extasiarse, al comienzo. Luego del éxtasis pasó al desespero: buscaba saber cómo serían los pequeños puntos que su mirada no alcanzaba a distinguir. Presintió seres y paisajes indescriptibles. Por ello, adquirió una cámara con un mejor lente. Y luego otra y otra y otras más. Y fueron tantas que sus muebles fueron cubiertos por ellas. También el piso de su casa. Y hasta su cama.

Pero ninguna cámara fue suficiente para descubrir los grandes secretos que se escondían en las pequeñas sombras: lo real, decía. Fue, entonces, cuando invirtió todo su capital en aquel lente inmenso.

Cuando lograba capturar una imagen, para hacerla virtual, ésta desparecía de la realidad. Las gentes entonces comenzaron a huir, aterrorizadas,  al intuir la presencia de una cuadrilla de hombres que transportaban el cristal hasta los sitios donde se harían las fotografías.

Bajo el brillante sol de mediodía los hombres que cargaban el cristal huyeron asustados. El cristal se hizo añicos como el alma del fotógrafo.  Varias horas después, cientos de fotógrafos capturaron en sus cámaras la escena de la muerte de dueño de la cámara gigante, en medios de grumos de sangre y cristal.

EL POR QUÉ DE LOS RESULTADOS DEL PLEBISCITO

EL POR QUÉ DE LOS RESULTADOS DEL PLEBISCITO

Eligio Palacio Roldán

No vi, no escuché, no leí a algún colombiano que pusiera en duda la aprobación del plebiscito, convocado por el gobierno Santos, para refrendar los acuerdos con la guerrilla de las Farc. Incluso los más fanáticos del Uribismo no creyeron en la victoria.

Yo decidí votar no, a pesar de mis críticas al lider de la oposición Alvaro Uribe Vélez y a muchos de sus seguidores, a pesar de que la mayoría de personas que admiro, leo y escucho apoyaban el Sí. Lo hice, luego de varias reflexiones que se pueden leer en www.eligiopalacio.com (PLEBISCITO ¿SI O NO, HE AHÍ EL DILEMA? https://eligiopalacio.com/2016/09/29/plebiscito-si-o-no-he-ahi-el-dilema/ y otros). Esencialmente por que no le creo al presidente Santos y  a las Farc.

Creo que mi posición es muy similar a la de millones de colombianos que optaron por el No y a muchos que sencillamente no acudieron a las urnas. (FARC, SANTOS, URIBE. ¿A QUIEN CREERLE? https://eligiopalacio.com/2016/06/08/farc-santos-uribe-a-quien-creerle/)

Cada uno busca explicaciones a lo sucedido y es lógico, Escuché la transmisión de Caracol Radio con detenimiento y deduje que Diana Calderón y su equipo buscaron culpables básicamente en el poder político de Uribe en Antioquia y del exprocurador  Ordoñez en Santander. Es posible que así sea, pero olvidan los comentaristas el poder corruptor, en nuestra democracia, de los dirigentes políticos de la Costa Atlántica en donde gana el Sí. Afirman, también, que los resultados por el Si en zonas de conflicto son muy dicientes, que allí querían la paz. Tal vez sí, pero tal vez no. Tal vez votaron por el sí por físico miedo a la guerrilla y sus represalias si votaban por el No. Según El Espectador las zonas donde ganó el Si fueron las de mayor abstención (http://www.elespectador.com/noticias/politica/ademas-del-no-gano-abstencion-fue-mas-alta-los-ultimos-articulo-658178)

Además de la razón por la que yo me decidí, creo que el triunfo del NO se dio por las siguientes situaciones:

  • El indiscutible liderazgo de Alvaro Uribe Vélez, quien aún puede hacer mucho por Colombia.
  • La indiscutible falta de liderazgo del presidente Santos.
  • La crisis económica y política en Venezuela y la posibilidad de que se repita en Colombia. (LA VENEZOLANIZACIÓN DE LA ECONOMIA COLOMBIANA https://eligiopalacio.com/2015/05/27/la-venezolizacion-de-colombia/)
  • El silencio cómplice del gobierno Santos frente a la crisis venezolana, cuyo gobierno, es sabido, apoya a las Farc. Prueba de ello, son los resultados en Norte de Santander.
  • Los diálogos en Cuba, país de recurrentes apoyos a las guerrillas.
  • Le lejanía de la dirigencia política a las bases populares. Sin tamales y sin platica, ni pío.
  • Excesivo gasto publicitario que terminó cansando y generando sospechas.
  • El bajo nivel cultural de los colombianos, ¿Cuántos sabíamos qué era un plebiscito y para que servía?
  • La prepotencia de la guerrilla. Su negativa a mostrar arrepentimiento y su repentina humildad en la semana de elecciones.
  • La indiscutible parcialidad de los medios de comunicación hacia el Sí.
  • El matoneo contra Uribe. Uribe es un dios, para muchos, y “a los dioses no se les ofende”.
  • La presencia en la campaña del Sí de personajes tan controvertidos como Piedad Córdoba, Iván Cepeda y el mismo Samper.

Pero había síntomas de que los colombianos no apoyaban el plebiscito. Lo dije en mi anterior columna: “Muy malo el rating de la transmisión por televisión del evento de la firma del acuerdo de paz. Sea cual sea el resultado del plebiscito, es obvio que a los colombianos el tema no los emociona. Gana Betty la fea. Le gana al proceso de paz. ¿Será que éste es mucho más feo que la poco agraciada muchacha?”.

El resultado del plebiscito es muy importante para el futuro político de Colombia: los políticos y las Farc se debieron dar cuenta que no se les cree, que no se les apoya ciegamente. Que tienen que demostrar una verdadera voluntad de paz. Eso es madurez de la democracia. En hora buena.

El nivel de abstención, el más alto en 22 años, es otra prueba del descontento del acuerdo con las Farc.

ANTES DEL FIN

¿El plebiscito se perdería por la ausencia de Darío Arismendi de los micrófonos de Caracol Radio? ¿O a Darío Arismendi lo mandarían a vacaciones para que no le hiciera más daño al gobierno Santos y al plebiscito con su “lagartería”?. ¡Vaya usted a saber!