Archivos mensuales: abril 2016

¿LEGALIZAR QUÉ…?

¿LEGALIZAR QUÉ…?

Eligio Palacio Roldán

Es tanto el entusiasmo por la marihuana que hasta el gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutierrez, propuso promover un monopolio del Estado para producir y comercializar la “Mala Hierba”…

Muchas expectativas frustradas dejó la Sesión Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre drogas –UNGASS. Bueno, frustradas para los que piensan que la legalización de las drogas ilícitas es la solución, para quienes piensan lo contrario el evento los deja tranquilos, pero no por muchos días.

Es obvio que la legalización de las drogas se abre camino en el mundo. No de otra manera, se explica la proliferación de pomadas, ungüentos, gotas, aceites y otros productos fabricados supuestamente a base de marihuana y extracto de coca en el mercado callejero de las principales ciudades del país; ventas que se han visualizado desde diciembre pasado cuando se aprobó la legalización de la marihuana para uso medicinal, mediante el Decreto 2467, para un mercado estimado en más de dos mil millones de dólares.

El Decreto que tiene por objeto: “… reglamentar el cultivo de plantas de cannabis, la autorización de la posesión semillas para siembra de cannabis, el control de las áreas de cultivo, así como procesos producción y fabricación, exportación, importación y uso de y sus destinados a fines estrictamente médicos y científicos” parece haber hecho brotar, con inusitada rapidez, los cultivos de marihuana, la fabricación  y comercialización de subproductos  y la aparición en el lenguaje callejero y familiar de cientos  de beneficios del vegetal, hasta ahora dichos en voz baja: que para los dolores reumáticos, que para la gastritis, que para mejorar la actividad sexual,  que para calmar la ansiedad. En fin, son tantos los beneficios atribuidos a la marihuana, que no se entiende cómo, esta “maravilla”, había permanecido oculta por tantos años.

Es tanto el entusiasmo por la marihuana que hasta el gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutierrez, propuso promover un monopolio del Estado para producir y comercializar la “Mala Hierba” que desencadenó una guerra en Colombia, en la década del ochenta del siglo pasado, de la que aún no salimos. Propuesta que el gobierno nacional no considera “conveniente” hasta el momento, según afirmaciones del Ministro de Salud, Alejandro Gaviria.

Y como Colombia es un país sin memoria y como el mundo tampoco parece tenerla, vale la pena recordar algunos elementos del Informe Mundial sobre las drogas 2015 (http://www.ipu.org/splz-e/unga16/drug-report-s.pdf): “… hay indicios de que el número de personas que necesitan tratamiento por consumo de cannabis está aumentando en la mayoría de las regiones…  cada vez hay más datos que apuntan a que el cannabis podría ser más perjudicial. Ello se refleja en el elevado porcentaje de personas a quienes se administra tratamiento por primera vez por trastornos relacionados con el consumo de cannabis en Europa, América del Norte y Oceanía. Según la escasa información disponible, el cannabis ocupa el primer lugar entre los tipos de drogas por cuyo consumo se administra tratamiento en África”.

Pero bueno, la verdad es que la ilegalidad de las drogas sicoactivas solo está en la comercialización porque, es obvio, están a disposición de los ciudadanos en todo el mundo, desde hace muchos años. Para saberlo no es sino recorrer las calles de Londres, Madrid, Buenos Aires o Los Angeles y, por su puesto, cualquiera de las ciudades y los pueblos colombianos.  En eso se parecen, ahora, las grandes urbes mundiales: En el olor penetrante  que dejan las bocanadas de humo de los consumidores de marihuana. (Ver MEDELLIN ILEGAL https://eligiopalacio.com/2014/07/01/medellin-ilegal/)

ANTES DEL FIN

Cuando veo y/o escucho a los dirigentes del mundo hablando de la legalización de las drogas me transporto a las sabias palabras de Don Quijote:  “… que las cosas de la guerra, más que otras, están sujetas a continua mudanza; cuanto más, que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Frestón que me robó el aposento y los libros  ha vuelto estos gigantes en molinos, por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo al cabo, han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada.”

Lo mismo sucede en la guerra contra las Farc y el ELN.

Hace unos 20 años, bastante tarde en mi vida, traté de probar la marihuana. No lo logré: antes era necesario saber fumar. Nunca me interesó.

El olor a marihuana me transporta al hambre de los medios días, estudiando cálculo diferencial, en la Facultad  de Arquitectura, en la Universidad Nacional de Colombia, sede de Medellín. Hoy como ayer, la marihuana se comercializa con mucha facilidad.

LA ESCLAVA BLANCA

LA ESCLAVA BLANCA

Eligio Palacio Roldán

Quizás desde Los Pecados de Inés de Hinojosa o, tal vez, Revivamos Nuestra Historia, no percibía un derroche tan grande en locaciones, escenografía, talento actoral, vestuario, fotografía, calidad de libretos y música como en la serie de Caracol Televisión, la Esclava Blanca.

Bueno, la verdad, nunca había visto algo semejante en la televisión colombiana porque en las épocas de las producciones, a que hago referencia,  no existía la tecnología de hoy. Impresionantes las imágenes tomadas desde los drones, impactantes los efectos especiales, el maquillaje.

Para  que una novela sea exitosa, ante todo, debe ser creíble, lograr identificación con algunos de sus personajes y enganchar a los televidentes en la historia que se pretende contar.  La historia debe ser percibida como real a pesar de los elementos de fantasía, necesarios en toda obra de ficción.

Aunque La Esclava Blanca es una adaptación de una teleserie española, La Plantación, original de Eduardo Galdo – María Helena Porta, la versión colombiana es tan cercana al televidente que muchos piensan que es extractada de la historia de  nuestro país. Contribuyen a ello la excelente adaptación a manos de Claudia Sánchez, Juliana Barrera, Said Chamie y  Andrés Burgos y obviamente las locaciones, la escenografía, el vestuario y la utilería milimétricamente cuidados para transportar a los televidentes a la Colombia de primera mitad del siglo XIX.

Las actuaciones y sus personajes no son ni un disfraz ni una caricatura. Son seres de carne  y hueso: Blancos, negros, mestizos, bonitos, feos que no están disfrazados; hombres y mujeres que gozan, sufren, que alguna vez traicionaron, engañaron, rieron, lloraron: son gentes de carne y hueso.  El casting fue ajustado a la historia. Por primera vez en nuestra televisión tantos personajes de raza negra tienen papeles protagónicos.

Capítulo aparte merece la música, del talentoso compositor caleño Alejandro Ramírez Rojas,  pensada para  cada escena y las escenas que van más  allá de las palabras con un excelente contenido visual y un manejo de cámaras muy cercano al cine. Maravillosa la fotografía que destaca nuestras bellezas naturales.

Las historias de amor entre negros y blancos, tabú todavía a pesar de correr el siglo XXI, siempre serán atractivas y más si se entrelazan con la diferencia de clases y más aún con la esclavitud. También, la presencia de mujeres luchadoras, mujeres que batallan por su amor, por sus sueños a pesar del sufrimiento. Atrás quedaron las heroínas que lloraban  y lloraban, que se resignaban.

La multiplicidad de historias que se entrecruzan para tejer una novela consistente es uno de los atractivos más importantes de la serie. Hay personajes con los matices de cada una de las personalidades humanas, que van desde la bondad absoluta de Gabriel Márquez (Andrés Parra),  Tomás (Modesto Lacen) e Isabelita Parreño (Cristina García)  hasta la maldad diabólica del Capitán Francisco Ganados (Andrés Suárez),  Enrique Morales (Ricardo Vesga), Adela (Norma Martínez) y Nicolás Parreño (Miguel de Miguel). Estas personalidades son explotadas de tal manera por libretistas, directores y actores que en ocasiones transportan al espectador a lo mejor de las obras de Wiliiam Shakespeare.

Gracias a la apuesta de Caracol, bajo la dirección de Liliana Bocanegra y Mateo Stilvelberg, tenemos una producción en la televisión colombiana motivo de orgullo ante el mundo. Ojalá se siga apostando a este tipo de propuestas y nos alejemos de las telenovelas prefabricadas que han hecho huir a los televidentes colombianos,  hacia otras posibilidades de entretenimiento.

Con la Esclava Blanca la televisión nacional  hace homenaje a las obras maestras del género como La Mala Hora,  La María, Gracias por el Fuego, La Casa de las Dos Palmas, La Saga Negocio de Familia, entre otras, y a obras maestras de la televisión internacional como Xica da Silva, la novela brasileña de referencia, para el mundo, en el tema de la esclavitud.

ANTES DEL FIN

Muchos se quejan de la violencia de La Esclava Blanca. A los colombianos les molesta la violencia que se muestra en la ficción, pero consumen con avidez la sangre que escurren publicaciones como Q´hubo, Minuto30.com y los noticieros de televisión, todos los días.

 

PANAMÁ PAPERS – “DESCUBRIENDO QUE EL AGUA MOJA”

PANAMÁ PAPERS – “DESCUBRIENDO QUE EL AGUA MOJA”

Eligio Palacio Roldán

Tocará decir que la doble moral es “connatural” al ser humano.

El mundo económico y político se escandalizó, al comenzar el mes de abril, con la filtración, a la prensa mundial, de información confidencial de la firma Mossack Fonseca de Panamá en relación con las inversiones, presuntamente ocultas, de diversos líderes mundiales, para evitar explicar su origen, el control, y el pago de impuestos en sus respectivos países.

Panamá es un Paraíso Fiscal y en los Paraísos Fiscales hay secreto bancario, lo que implica que no hay control del origen ni del destino del dinero, facilitando su lavado, no tienen convenios con otros países para el control de la evasión de impuestos y, en general, poseen toda la infraestructura necesaria para la realización de negocios y transacciones sin controles de las autoridades financieras y/o económicas de los demás países.

Como me suele suceder, con alguna frecuencia, no  entendía el motivo del escándalo. Todo el mundo, medianamente, informado en economía y política, conoce la problemática de los Paraísos Fiscales, llamados así porque, como en la mítica parábola bíblica, allí se puede hacer lo que se quiera, en materia económica, sin ningún control.

Según https://www.inspiraction.org/justicia-economica/listado-paraisos-fiscales, existen 73 Paraísos Fiscales en el mundo: Andorra, Corea,  Anguila, Letonia, Antigua y Barbuda, Líbano, Aruba, Liberia, Austria, Liechtenstein, Bahamas,  Luxemburgo,    Bahrein, Macao, Barbados, Malasia, Bélgica, Maldivas, Belice, Malta, Bermudas, Islas Marshall, Botsuana, Mauricio, Islas Vírgenes Británicas, Mónaco, Brunei Darussalam, Montserrat, Canadá, Nauru, Islas Caimán, Países Bajos, Islas Cook, Antillas Neerlandesas, Costa Rica, Panamá, Chipre, Filipinas, Dinamarca, Portugal, Dominica, Samoa, Francia, San Marino, Alemania,   Seychelles, Ghana, Singapur, Gibraltar,     España,      Granada, San Cristóbal y Nieves, Guatemala,    Santa Lucía, Guernsey, San Vicente y las Granadinas, Hong Kong, Suiza, Hungría, Islas Turcas y Caicos, India, Emiratos Árabes Unidos, Irlanda, Reino Unido, Isla de Man, Uruguay, Israel, Islas Vírgenes de EE.UU., Italia, EE.UU. ,Japón, Vanuatu, Jersey.

Los medios masivos de comunicación registran con frecuencia las megafusiones, compra o venta de grandes empresas que se llevan a cabo en esos  Paraísos Fiscales, buscando una adecuada “planeación tributaria”. Entonces, ¿por qué el escándalo, ante una realidad evidente?

Yo creía que este problema, el de escandalizarse por lo conocido, era solo de los colombianos. Ahora veo que es un comportamiento normal de la humanidad. Es, volviendo a pensar en la Biblia, como si todos los seres humanos sufriéramos de la incredulidad de Santo Tomás (“Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente”), y que cuando la prensa hace el papel de la mano del santo, para mostrar lo evidente, si nos escandalizamos. Pasa lo mismo con la corrupción en el país: todos sabemos dónde está, como opera, pero parecemos no darnos cuenta. Incluso, convivimos con ella, pero ante una denuncia periodística todos nos santiguamos.

En materia de evasión de impuestos y de lavado de dineros, de oscura procedencia, tenemos que los más ricos acuden a los Paraísos Fiscales en el exterior,  los medianos a las empresas ficticias de gran calado en nuestra sociedad y los más pobres al testaferrato de familiares, amigos o inocentes conocidos, o de quienes lo único que se conoce es el número de cédula.

En Colombia son populares los bufetes de abogados dedicados a crear y vender empresas para propiciar la evasión de impuestos. Hubo, en años pasados, un prestigioso abogado, que dictaba cátedra de honestidad  en sus clases universitarias y en las conferencias públicas, que tenía en “cabeza” de su mensajero, representante legal, cientos de empresas de papel.

En fin, tocará decir que la doble moral es “connatural” al ser humano.

ANTES DEL FIN

Como decía, el inolvidable hombre de radio, el uruguayo,  Hebert Castro – El Coloso del Humor: “Se les dijo, se les advirtió, se les recomendó; pero no hicieron caso, se pasaron la advertencia por la faja” y Medellín dejó de ser la “Ciudad de la Eterna Primavera”. El grado de contaminación del aire es tan alto que ya no se ven las, antes, verdes montañas y muchos menos el inmenso cielo azul. Nuestra misión: tratar de resarcir el daño causado, protegiendo los restos del medio ambiente que teníamos.

DON CARLOS, EL ELECTRICISTA

Murió este gran hombre. Hombre en todo el sentido de la palabra: Auténtico, leal, persistente a pesar de la adversidad, amoroso, tierno, orgulloso y agradecido con su esposa, con sus adorados hijos. Referente de todo un pueblo: Entrerríos, su amado terruño. Recuerdos gratos. Siempre. Don Carlos, gracias por su ejemplo.

Gratitud eterna.

DON CARLOS

eligio palacio

Hoy murió este gran hombre. Hombre en todo el sentido de la palabra: Auténtico, leal, persistente a pesar de la adversidad, amoroso, tierno, orgulloso de los suyos. Orgullo de todo un pueblo: Entrerríos, su amado terruño.

Gratitud eterna.

DON CARLOS, EL ELECTRICISTA
Eligio Palacio Roldán
Una lesión en la columna vertebral, le había partido su vida en dos. Bueno, en tres, pues una nueva desgracia marcaría de nuevo su existencia, unos años después.

Un trueno seco y sonoro rompió la modorra del medio día, de aquel domingo, 13 de septiembre de 1981. Un caballo corrió velozmente, mientras relinchaba, buscando un refugio; lo propio hicieron las vacas y, otro tanto, las aves. Los hombres dijeron una mala palabra y las mujeres se persignaron; algunas dijeron que “la tempestad sin lluvia, generalmente trae tragedias mayores”.

Don Carlos recuerda que no había amenaza de lluvia; tan solo una nube oscura se divisaba a…

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ALVARO URIBE VÉLEZ

ALVARO URIBE VÉLEZ

Eligio Palacio Roldán

Fue cierto que el expresidente Alvaro Uribe les devolvió la fe a los colombianos y con ello se generó inversión, turismo, confianza en el ejército y la policía, en nosotros mismos. Fue cierto que hubo empleo, crecimiento económico, inversión social.

Fue cierto que su primer gobierno fue bueno, en términos generales.

Fue cierto que el buen desempeño de la economía no era consecuencia de tener “una inteligencia superior” en la presidencia, como decían y dicen aún los “furibistas”,  sino a la evolución normal de la economía mundial por el despertar de China que jalonó el incremento de los precios de los commodities.

Es cierto que Alvaro Uribe ha sido el ser humano con mayor liderazgo en la historia de Colombia, en el último siglo. He visto gentes perseguirlo como a los santos (obvio, de la religión, no de la familia de Juan Manuel), palidecer, sudar y desmayarse ante su presencia.

Es cierto que Uribe no se creyó un santo, sino un Dios y que ninguno de sus amigos cercanos fue capaz de hacerle poner los pies en la tierra, como pasa con muchos líderes.

Pero lo más cierto, lo más desafortunadamente cierto, es que Alvaro Uribe desaprovechó la oportunidad histórica de cambiar las costumbres políticas del país  y por ende a Colombia. Es más, el cambio que logró fue fatal: el incremento desfachatado de la corrupción, la aplicación de los medios más nefastos, de nuestra historia, para perpetuarse en el poder. (Gracias a Dios no lo logró).

Sin embargo, a un líder como él no se le borra persiguiéndolo, no se le borra demeritándolo, no se le borra desconociendo lo bueno que hizo durante su presidencia. Estigmatizándolo a él, a sus miles de seguidores. No se le borra tratando de desconocer una realidad como la que se palpó el pasado sábado en la marcha, convocada por el mismo, para protestar contra el actual gobierno.

Las marchas fueron un éxito así no haya acudido el número de participantes esperados, por los organizadores y por el gobierno Santos. ¿Quién, sin la maquinaria del presupuesto nacional, sin el “aceite” para los medios de comunicación, tiene ese poder de convocatoria?

Ya lo he dicho, el expresidente merece una segunda oportunidad (https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/). Colombia, también. Uribe tiene mucho que hacer  por el país, así no esté en la presidencia. Tiene una deuda: sanear la política. Creo que lo está haciendo desde su papel como parlamentario y como líder del Centro Democrático, de la oposición. Algunos me dicen que soy ingenuo, que Uribe seguirá fomentando la corrupción, que solo lo anima la venganza y su tendencia guerrerista. Es posible, pero, aun así, su presencia es indispensable en la vida nacional para que Juan Manuel Santos, no se crea un “santo” infalible y entienda que se equivoca. Cómo habría sido de distinta la historia de Colombia si el gobierno Uribe hubiese contado con alguien, con poder real, haciéndole contrapeso.

Por último, en los gobiernos de Alvaro Uribe, y, obvio, en los de Santos, se dejó a un lado el sector productivo al mejor estilo de Venezuela (Vea LA VENEZOLANIZACIÓN DE LA ECONOMIA COLOMBIANA https://eligiopalacio.com/2015/05/27/la-venezolizacion-de-colombia/). Este hecho nos traerá demasiados problemas en el futuro, en la generación de empleo y bienestar para los colombianos, y la historia nos mostrará que fue lo peor de sus mandatos.

ANTES DEL FIN

“El 24 de julio de 2007, en la ceremonia de graduación de un Diplomado organizado por el Club de la Prensa de Medellín, tuve la oportunidad de preguntarle al presidente Uribe, haciendo alusión a una canción de Pablo Milanés, ¿Cuánto ganó y cuanto perdió el país con su reelección?. Como era típico, no contestó. Ahora yo me hago la misma pregunta en relación con Juan Manuel Santos. La respuesta quizás nunca la conozcamos, pero hay indicios de corrupción y más corrupción en todos los estamentos de las tres ramas del poder público y de limitación de la libertad de prensa”.