Archivos mensuales: noviembre 2015

DOCE APOSTOLES – AUSTRALIA

Algunas imágenes de otra belleza australiana

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DE VIAJE POR EL DESIERTO AUSTRALIANO

DE VIAJE POR EL DESIERTO AUSTRALIANO

Eligio Palacio Roldán

 

Dos cosas he querido conocer en la vida: la nieve y el desierto. Descubrir la nieve fue una experiencia maravillosa y conmovedora. Sucedió el año anterior en Ushuaia,  Patagonia Argentina (Ver SOÑAR Y NADA MAS USHUAIA http://wp.me/p2LJK4-SB – USHUAIA,  TIERRA DE LAS HADAS  http://wp.me/p2LJK4-SD). Fue tanta la emoción que se me salieron las lágrimas. La posibilidad de conocer el desierto se presentó tan solo hace un mes, en un viaje a Australia.

La idea de viajar al desierto, solo, parecía, y de hecho lo era, una osadía. Una osadía si se tiene en cuenta mi limitación en el uso del inglés y la inexperiencia en turismo de mochila (Backpacker tours, decía el guía).

Pues bien, todo comenzó con un viaje en avión a Alice Spring una pequeña ciudad perdida en el desierto australiano: una temperatura de 40 grados centígrados me recibió y el uso del traductor de google, en el celular, para preguntar dónde comía algo. Luego de almorzar quise recorrer la población pero una discusión o una fiesta, que se yo, entre indígenas me atemorizó hasta hacerme ir al hotel para tomar fuerzas para el día siguiente.

La madrugada me sorprendió sin saber tostar el pan para el desayuno, un guía y una pareja de desconocidos que hablaban inglés, “pinchaitos” diría yo. Fuimos recogiendo 16 personas más y el viaje comenzó. Larga caminata por una montaña rocosa, algún gesto de simpatía de una japonesita, que me tomaba las fotos y se me perdieron las gafas de sol. Lo noté ya en la tarde.

El guía me hizo señas de que alguien hablaba un poco de español. Era Yonatan, un israelí de 23 años con los mismos rasgos de los judíos de las películas de Semana Santa, en televisión. Las gafas las había encontrado alguien, pero como que las había dejado en el desierto. Nunca creí ese cuento y sospeché siempre que la pareja que conocí, inicialmente, se había quedado con ellas.

A eso de las dos de la tarde llegamos al campamento de ese día, alguna hierba y árboles en medio del desierto. Almuerzo elaborado entre todos (menos yo que no sabía que hacer): lechuga en bolsas, tomate y pepino picado, una especie de salchichón y agua, mucha agua, que tomábamos de “canillas” dispuestas para el efecto en toda la ruta. Mosquitos, muchos mosquitos. Quería ducharme pero no encontré ducha. Pregunté al israelí por el baño y me señaló los inodoros. No hubo baño ese día. Cielo inmensamente azul todo el tiempo, sin nubes, en el día; amarillo y rojizo en el atardecer; lleno de estrellas en la noche. Temperaturas superiores a los 40°C con la luz del día. Luego, a lo lejos, divisamos el Uluru. (Ver DESIERTO AUSTRALIA I http://wp.me/p2LJK4-1ty).

Después de cenar, lo mismo del almuerzo, llegó la hora de “dormir”: fogata, colchoneta y sleeping a un retiro prudente de los demás (por mi forma de roncar).

La noche comenzó mirando las estrellas, ahí encima, claritas. Un intenso calor me hizo abrir el sleeping y quitarme la camisa de la piyama.  Un gracias a Dios por tanta belleza y todo el pasado, el presente y el futuro incierto, de este ser viviente, en el mismo escenario. Todos los fantasmas reunidos: los de la infancia, la escuela, el colegio, la universidad, la DIAN, el periodismo, la familia, la finca… Todos. Creo me subió fiebre. Y todo el inconsciente se hizo consiente y soñé y desvarié y ronqué y grité… Y el guía trataba de que guardara silencio, de que dejara dormir. Creí enloquecer. Y luego, no sé a qué horas los vientos parecieron llevarse los árboles y a nosotros también, como al Macondo de García Márquez. Y hacía frío, mucho frío.

La historia continúa en DE VIAJE POR EL DESIERTO AUSTRALIANO (PARTE II) https://eligiopalacio.com/2015/12/03/de-viaje-por-el-desierto-australiano-parte-ii/ 

PARQUES DEL RIO, DE MEDELLÍN A BRISBANE-AUSTRALIA

PARQUES DEL RIO, DE MEDELLÍN A BISBRANE-AUSTRALIA
Eligio Palacio Roldán

“Entre vistos buenos y malos, marchas, lluvias y trancones se inició la megaobra de Parques del Río… 

Este proyecto de infraestructura tiene dividida a la opinión pública de Medellín por sus altos costos, la tala de árboles y el caos que generará en la Autopista Sur y las vías aledañas, con una pregunta fundamental: ¿se necesitaba esta obra cuando la ciudad tiene otras necesidades?
se aspira entregar al finalizar 34 kilómetros de vías peatonales, 32 kilómetros de ciclovías y 1,6 millones de metros cuadrados de espacios públicos, entre otras obras…”*

Hace menos de un mes tenía mis dudas sobre el proyecto Parques del Rio de Medellín, la ciudad donde vivo. Las dudas eran las mismas que plantea el artículo trascrito de la Revista Semana, hoy después de algo más de ocho días en Brisbane – Australia (BRISBANE – AUSTRALIA, EL SUEÑO DE UNA CIUDAD DEL FUTURO http://wp.me/p2LJK4-1sB) tengo que agradecer al alcalde Anibal Gaviria y al Concejo por pensar en una ciudad para el futuro, en una ciudad para una sociedad distinta: más moderna, más igualitaria. Quizás en paz.

Y es que recorrer Brisbane es descubrir que si pueden haber espacios para la gente, puntos de encuentro, de socialización, de convivencia con los demás seres humanos sin distingo de clase social, sexo o religión. De convivencia con la naturaleza, con la flora y la fauna. Recorrer esta ciudad es poder palpar la responsabilidad con el medio ambiente, con la cultura y con los demás seres humanos.

Uno de los factores más importantes es la integración del río a la ciudad: el río es la esencia de la misma. A través de él la ciudad se comunica, la ciudad se recrea, se divierte y se integra. Sus orillas son un solo parque donde las gentes se transportan en bicicleta, hacen deporte: trotan, nadan en una imponente piscina y en una playa artificial, montan en cicla, en patineta, etc; se integran: hay sitios para picnic, para hacer asados en la noche, para unos buenos tragos, para conversar, para caminar; se divierten: música, teatro, la imponente rueda, ferias artesanales, etc; leen en los verdes y sombreados prados, en las bancas dispuestas para ello; duermen con la suave brisa del río y se dejan contagiar de la belleza de los árboles florecidos o con los centenares de jardines plantados para el recreo de los ojos de los transeúntes.  Todos estos espacios son gratuitos.

Pero no es solo el río lo sobresaliente de Brisbane. El Centro de la ciudad es todo lo que un ciudadano puede desear: es otro punto de encuentro, de socialización, de espera, de ver la gente pasar. Tres factores contribuyen a ello: la limpieza de sus calles que las hacen útiles hasta para sentarse en el piso; la seguridad, no hay robos ni preocupación por ellos; y el sistema de transporte que vía tren o buses con autopistas subterráneas descongestionan la ciudad.

En fin, recorrer Brisbane, es soñar despierto en la Medellín que puede llegar a ser si apoyamos la obra Parques del Río, si nos desprendemos de nuestros egoísmos y de nuestros amores y odios políticos.

Ya lo he dicho en otras columnas, así no le guste a muchos de mis queridos colegas, el alcalde Gaviria lo hizo muy bien durante su gobierno: invirtió en el futuro. Un futuro que espero sea mucho mejor que el nuestro: lleno de oportunidades de crecimiento personal y profesional y de espacios para la integración y el orgullo de los paisas.

ANTES DEL FIN

  • Mientras llega Medellín, la ciudad soñada, por qué no hacemos honor al remoquete de “La Ciudad de la Flores”. Esa tarea, le corresponde a cada uno de nosotros. Es tiempo de que en cada casa, en cada edificio, en cada calle se vean plantadas miles de flores.
  • Esta semana se abrió el primer túnel urbano de la ciudad de Medellín. Que lejos estamos de ciudades como Brisbane, pero ya empezamos, es lo importante, fundamental que haya continuidad.
  • No podré olvidar jamás los cuervos de Brisbane y los reptiles deambulando por sus calles.
  • También en Brisbane está de moda Pablo Escobar. Gracias a Dios, también James Rodriguez.

*http://www.semana.com/nacion/galeria/parques-del-rio-el-proyecto-de-la-discordia-en-medellin/424028-3

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