Archivos mensuales: julio 2015

LOS AVALES – OTRO INGREDIENTE PARA LA OLLA DE LA CORRUPCIÓN POLÍTICA

LOS AVALES – OTRO INGREDIENTE PARA LA OLLA DE LA CORRUPCIÓN POLÍTICA
Eligio Palacio Roldán
Liberalismo avaló a 12.000 candidatos en todo el país
Pelotera en los verdes por entrega de avales”.
Los avales y la degradación de la política
Denuncian venta de avales en el Centro Democrático
La feria de los avales
Cambio Radical, en la mira por avales a candidatos
En tiempo récord, candidatos que perdieron avales
Recoger firmas: la opción para los candidatos sin partido
Los partidos políticos se agrietan por avales” 

Concluyó la etapa de inscripción de candidatos a las elecciones locales del próximo mes de octubre. Terminó y con ella se suma un nuevo ingrediente a la triste historia de corrupción de nuestro sistema electoral. Un sistema en el que nadie cree y al que algunos apoyan por necesidades burocráticas y/o por algún afecto o aversión personal.

Pasamos de unos partidos con poderosas maquinarias donde se nombraban candidatos, a dedo, a unos candidatos sin partido, que se autonombran y autoeligen a punta de dinero, dinero que se reparte a manos llenas y cuyo origen se desconoce.

Y, entonces, si tienes dinero compras un aval de cualquier partido. Y, obvio, te lo venden. Pero si no alcanzas a comprarlo, porque alguien se te adelantó o alguien tiene más dinero que tú, entonces recurres a firmas. Firmas que también valen mucho dinero: montar la infraestructura para recogerlas, publicidad, y/o pago por las mismas.

Pero, bueno, ya somos o tenemos candidato. Ya tenemos unas grandes posibilidades de ganar y recuperar la inversión y si no se logra pues podemos negociar con el gobernante de turno, nuestro apoyo, con burocracia, contratos y otras gabelas. Y, a veces, muchas veces, “perder es ganar un poco”. O si no que lo diga el Partido Conservador, que se volvió experto en ello. (EL CONSERVADOR: UN PARTIDO CON VOCACIÓN DE PODER http://wp.me/p2LJK4-1j5).

Colombia está frente a una nueva clase política. Una clase de personalismos, de pequeños liderazgos originados casi siempre en dineros del narcotráfico o de la corrupción o de ambos; pequeños reinos que pagan adeptos con migajas de pan. Sin embargo, estos adeptos son cada vez más costosos, menos fieles, más oportunistas, más exigentes.

Ya le dijimos adiós a LA VIEJA CLASE POLÍTICA (http://wp.me/p2LJK4-1fL). Ahora estamos frente a unos dirigentes dispuestos a lograr el poder como sea, sin importar los medios para llegar a él, sin importar el costo económico o social que ello implique, sin importar la sociedad que estamos construyendo para las presentes y futuras generaciones.

Lo paradójico de la historia, o de las historias de cada uno de estos movimientos, es que la mayoría se crean alrededor de la lucha contra la corrupción y son ellos mismos quienes la propician desde las bases de su fundación.

En fin, son las nuevas formas de hacer política,  formas que no modifican su fondo. Bueno, si lo modifican. Lo modifican para empeorar, con menos ética, menos valores y más dinero.

Ahora, más que nunca, está desdibujado el concepto de política en nuestro país. Cada vez hay mayor desilusión, mayor desinformación.

Define la real Academia de la Lengua española Aval como Escrito en que alguien responde de la conducta de otra persona, especialmente en materia política”. ¿Quién ha respondido por los corruptos y/o ineptos que han dirigido el destino de nuestros pueblos, ¿Los partidos, los movimientos, los ciudadanos que regalaron o vendieron sus firmas? NADIE.

ANTES DEL FIN

La excandidata a la Gobernación, Liliana Rendón, informó que liderará el voto en blanco en el departamento de Antioquia. Lamentable que los políticos se apoderen de nuestra única posibilidad de protesta. Ese era mi voto, EN BLANCO. Ahora, tal vez, hacerlo nulo y sumarme a los miles de colombianos que no saben votar, sea mi mejor opción.

Anuncios

LA NEGRA

LA NEGRA
Eligio Palacio Roldán
He tenido confianza, persistencia, para donde voy voy. Pa´delante.”

Todo comenzó a sus veinte años, desempleada. A la salida de sus estudios de corte y cepillado se iba donde un amigo, que tenía una relojería, a hacerle mandados y su mirada y su espíritu curioso y emprendedor le inducía a preguntar y preguntar y, poco a poco, se iba metiendo en el cuento de la precisión de los mecanismos, inventados por el hombre, para medir su tiempo en la tierra.

Estuvo dos años continuos aprendiendo hasta que le dijo a su amigo que le ayudara a independizarse. Acompañada de dos docenas de pilas para reloj, manillas, una pinza y algunos otros elementos enfrentó la calle por primera vez. Fue en la carrera Bolivar, entre  las calles Los Huesos y San Juan, frente a Metrocentro Uno, en el andén, con un pequeño baúl. Era una vendedora ilegal más.

Desde entonces una ambición, una fijación, direccionó su vida profesional: Llegar a tener su propio negocio, al interior del centro comercial.

Luego la cobijó una pequeña caseta de propiedad del municipio de Medellín. Pagaba arriendo y muchas veces no “me hacía  ni para el tinto”, recuerda. “Andaba como una polvera y a pesar de eso no desistí…” En la casa le decían que se iba para la calle por no ayudar en los oficios domésticos. Allí permaneció algo más de un año hasta quien le subarrendaba, el sitio, lo reclamó y, a pesar de los consejos para no entregarlo, lo cedió con la condición de no ser utilizado en un negocio similar. El acuerdo no se cumplió, pero el incidente le dio más fuerzas para persistir:

“Una señora me regaló un cajoncito y me dejó hacer en la calle junto a su local y así seguí resistiendo, comprando una manillita, una pilita… A veces no me hacía ni para el almuerzo. Yo ya tenía dos hijos: una de seis y otro niño de tres años de edad.

Y seguí ahí, con mucha cantaleta en la casa y de los amigos… Nunca me he sentido mal porque pienso que trabajar no da vergüenza… Yo lo hacía con mucho amor y responsabilidad… Un orgullo.

Y me ponía metas y a la persona que me guardaba el cajoncito le colaboraba mucho… 

Metrocentro Uno casi no estaba habitado y sus visitantes eran pocos, el comercio era incipiente.

Ahí estuve dos años hasta que la señora me dijo que se iba a ir.  En medio de la angustia hable con ella para que me arrendara el local, pero no tenía con que pagarle… me fui para mi casa cogí calculadora. Con lo que ganaba en el trabajo solo alcanzaba a pagar el arriendo, pero no me podía dejar sacar de ahí.

En la casa me dijeron que  si estaba loca, que con que iba a pagar un local. Y, si,  me hice al local. Yo sabía que tenía futuro, pero no cómo…  Pedí el favor que me dieran quince días y lo que vendía lo ahorraba y pague el primer mes. Y, ahí, seguí dándole, dándole.

En el local había funcionado una tiendecita y un amigo que tenía un mini mercado me prestaba algunos víveres para vender y el resto lo llenaba con cajas vacías. Luego fui comprando algunas cosas.

Llegó un momento de mi vida en que tuve que salir del país por una enfermedad de un hermano y me toco dejar todo. A los dos años regresé de Inglaterra, aburrida por el clima, el idioma y sobre todo por la ausencia de mis hijos… Y tocó volver a empezar. No habían locales disponibles en el centro comercial  y otra vez el andén, el cajoncito, la calle. Me ofrecieron locales en Metrocentro Dos, pero yo sabía que mi futuro estaba en el número uno.

Un día llegaron los funcionarios de Espacio Público, de la Alcaldía de Medellín,  haciendo control a los venteros ambulantes, me quitaron el cajón y me tiraron todo al piso… Y la gente me gozaba y yo decía no y no y no y, entonces, me dije: lo logro o lo logro, llamé a  la casa y saque otro cajón. Cuando venían los funcionarios del municipio, los comerciantes me escondían en el centro comercial y luego volvía y sacaba el cajoncito…

Pasados unos seis meses llegó lo que esperaba: un local al interior del centro comercial. Tenía quinientos mil pesos que le di al propietario, al que le dije: entrégueme las llaves que yo le respondo… Y entonces otra vez de cero, sin un peso en el bolsillo.

Para acreditar el negocio me turnaba con mi hija, en la calle, para indicarles donde estábamos trabajando, y… ya llevo diez años. Ahora en un local mucho mejor.

La Negra… Buscamos un nombre que llamara la atención, que tuviera recordación… Muy poca gente sabe cómo me llamo y me encanta que me digan La Negra. Entonces ese era el nombre perfecto.

El momento más doloroso de esta historia cuando me sacaron los de Espacio Público. Eso me marcó, eso me impulsó hacia adelante. Si eso no pasa no hubiese tenido el arranque… Unos se reían, a otros les daba pesar. Yo le doy gracias a Dios por todos los momentos difíciles que he tenido, porque eso me impulsa.

Tantos momentos felices… el que la gente haya confiado en mí, saber que mi palabra vale, que sin un peso he podido comenzar  gracias a la confianza de los demás, el sacar adelante a mis hijos…

He tenido confianza, persistencia. Para donde voy voy. Pa´delante.”

EL PRIMER ESPOSO DE LA REINA

EL PRIMER ESPOSO DE LA REINA
Eligio Palacio Roldán

Sus grandes ojos claros, poblados de negras y crespas pestañas se cruzaron, esa tarde, también de abril, con los grises, a veces negros, de La Reina. Fueron ellos los que lo enamoraron, le traían a la memoria un placer y una vergüenza.

De niño, la mayor parte de su tiempo lo distribuía entre el cuidado de los cerdos y la escuela. Su madre lo miraba todas las tardes, algo enfadada, cuando tiraba su valija a un lado y corría, casi sin ingerir alimentos, hacia las porquerizas. Allí pasaba largos momentos.

Alguna vez dijo, al hablar del amor por los animales, que amaba tanto los porcinos que, incluso, en alguna ocasión, los había besado. Desde entonces, despertó curiosidad, cuchicheos y burlas.

La Reina lo sintió nervioso, vacilante. Lo vio sonrojarse con el primer beso. Ella lo conquistó.

Eran tan hermosos que, muchos de los pocos turistas, que llegaban al pueblo, preguntaban por ellos. Los más osados les pedían posar para una fotografía.

Aún se recuerda el primer matrimonio de La Reina: Por las empinadas calles corrían las gentes, muchas si saber que pasaba. En la iglesia no cupo tanta gente. Alguien dijo que solo ese día se vieron tantos laparianos bien vestidos y que los murmullos, en muchos momentos, acallaron la voz del sacerdote.

Al salir de la iglesia los novios fueron recibidos por un torrencial aguacero. Las Palacio contaban que la lluvia, en ese día, era presagio de mala suerte. Los pétalos de las flores, con que iba decorada la carroza de La Reina, se mezclaron con los arroyos que corrieron por la pequeña plaza del pueblo.

A la media noche se vio una sombra de hombre correr hacia la porqueriza y tras de ella otra sombra, de mujer. En el pueblo se dijo que allí pasaron juntos, la luna de miel,  La Reina y su esposo, en aquella noche de luna llena.

Después se percibieron apenados.

La Reina, antes radiante, feliz, se le vio pálida, taciturna, apesadumbrada. Perdió peso y el brillo de su mirada.

Un día, El Esposo de La Reina, salió furioso de la casa de su madre. Su hermano mayor le dijo que él no era suficientemente hombre para preñar a su mujer. Nunca tuvieron hijos.

Después La Reina tomó las riendas… En dos años eran los empresarios más prósperos de la región.

Se habló de sus viajes por el mundo, de las joyas y las porcelanas que trajeron de Europa, de las ropas que lucían. De las suntuosas fiestas, a las que muchos quisieron asistir.

Llovía aún en esa mañana de abril cuando llegaron con la noticia: El Esposo de La Reina había muerto. Murió electrocutado por un rayo, en medio de la tormenta,  junto a dos marranas de cría. Nunca se supo por qué su cuerpo apareció desnudo. Algunos dijeron que casi todas las noches amanecía por fuera de su casa, por fuera de su cama.

LA VENDEDORA DE FRUSTRANTES NOSTALGIAS, DE UN PAÍS DEL TERCER MUNDO

Lady Tabares
LA VENDEDORA DE FRUSTRANTES NOSTALGIAS, DE UN PAÍS DEL TERCER  MUNDO
Eligio Palacio Roldán

Desde hace muchos años un programa, en el horario de las diez de la noche, no ocupaba el primer lugar en sintonía entre todas las producciones de la televisión colombiana. La historia de Lady Tabares lo consiguió gracias a ser, desde ya, un clásico de nuestra porno-miseria, dirán algunos; en mi concepto por reflejar, como ninguna, nuestra triste realidad social, económica y cultural, una realidad propia de un país del tercer mundo.

La historia de Lady Tabares recupera para los televidentes la tensión dolorosa de producciones como “Amar y Vivir” y “Cuando Quiero Llorar no Lloro”, de las épocas grandes de nuestra televisión. En la novela, volvemos a sentir la desesperanza de quienes derrotó la vida, de quienes solo luchan por sobrevivir, de quienes tienen que acudir a delinquir para comer. De las pequeñas grandes miserias de las barriadas de nuestras ciudades, de las comunas de Medellín.

Lady es la historia de millones de colombianos sin futuro. Bueno sin presente, también. Con un pasado cargado de miseria, de abandono, de rechazo. Es la historia de quienes sus sueños solo alcanzan para un plato de fríjoles y quizás un resto de chicharrón, de los que aguantan hambre, de los que se ocultan con vergüenza. (LA VISITA DEL PRETENDIENTE http://wp.me/p2LJK4-It), de los seres del MEDELLIN  IN SOSTENIBLE  (http://wp.me/p2LJK4-ME).

La novela tiene, también, una carga de nostalgia por nuestros propios imposibles: ¿Quién no tuvo que renunciar a una mejor educación, a vivir en una mejor casa, en un mejor barrio,  a superar sus limitaciones, a salir de la pobreza real o sicológica, a algún amor?

¿A quién no ha acompañado la tragedia de un familiar que frustró su existencia y/o la de su familia por tratar de salir de la pobreza de la mano de la delincuencia, del narcotráfico? ¿Quién no tiene en su historia familiar un abandono, una víctima del alcohol o la droga, una cárcel, una doble vida?

Y eso, todo eso, es la historia de Lady, una historia tan nuestra, tan bien representada, tan bien actuada,  tan bien musicalizada, con ese desgarre de tango, que conmueve las más íntimas fibras del alma, de cualquier colombiano que esté sintonizado con su país real, un país subdesarrollado, un país muy distante del de LOS GOBIERNOS DE LOS FALSOS POSITIVOS http://wp.me/p2LJK4-AH.

Que se proyecta una mala imagen del país, obvio. Pero, ¿hasta cuando nuestra “sociedad”, nuestra clase dirigente, nuestros políticos podrán dar la espalda a esta cruel realidad? Y ¿para qué hacerle frente?, es mejor para muchos tener miles de Ladys, de Alex, de Didier, de Yuranis, de Fátimas que sostengan nuestra “democracia”  por un plato de comida, en los días anteriores a las elecciones.

Y mientras tanto, esa sociedad llena de lujo, de belleza, de dinero presente solo en las telenovelas o en las revistas que lee Yurani, será solo alcanzable, para la mayoría de los colombianos a través del narcotráfico.

Además del valor de visualizar una realidad que queremos ocultar, como trató de ocultar don Pacho a su hija Lady, la novela tiene unos excelentes libretos, una muy buena puesta en escena y unas actuaciones memorables. Además, claro, de la música que ya mencionamos que contiene una gran carga emocional dentro de la trama.

Muy bien por RCN Televisión por recuperar la historia no contada de Colombia y los colombianos.

ANTES DEL FIN

Hace muchos años, más de veinte, en la puerta del restaurante donde almorzaba, unos niños hacían fila para pedir a los comensales los restos de comida, especialmente arroz. Conmovido me sentí, un día.  Traté de entender el dolor de la carencia extrema y una compañera me dijo: No les tengas lástima, ellos tienen su propia, vida y, quizás, su mayor ilusión sea venir acá, por las sobras de tu comida. Es la vida, simplemente la vida, en esta Colombia que tenemos de patria. Ahora, todo sigue igual que ayer, solo que las puertas de ese restaurante la ocupan otros niños, tal vez, hijos de los de hace tanto tiempo.

DE PASTRANA A SANTOS

Diálogos con las Farc
DE PASTRANA A SANTOS
Eligio Palacio Roldán
Santos dejará una guerrilla fortalecida a nivel interno y reivindicada ante el mundo y un ejército con serios problemas de credibilidad y confianza. Es decir, volveremos a los tiempos de Samper.

“Pastrana, llegó al poder con el mandato de solucionar la prolongada guerra interna y terminó siendo visto como quien llevó hasta el final unos esfuerzos vanos en el marco de un diálogo sin contrapartes.

Tanto el contexto interno como el internacional comenzaban a cambiar respecto de la narcoguerrilla. En los últimos años Pastrana logró que el mundo entendiera el entramado real del problema, la corresponsabilidad de los países consumidores y la naturaleza de la insurgencia armada y su relación con el narcotráfico, logrando que disminuyese el tácito ‘visto bueno’ que la guerrilla obtenía de numerosos dirigentes políticos europeos y latinoamericanos. Al mismo tiempo las FARC -y en menor medida el Ejército de Liberación Nacional (ELN)- aumentaban considerablemente su reclutamiento de combatientes, y también lo hacían las fuerzas regulares del Estado , equilibrando una relación que había llegado a ser favorable a los primeros.” *

En estos tiempos de desfavorabilidad del Gobierno Santos regresa el fantasma de El Caguán y la crisis del gobierno Pastrana.

Dice la revista  Semana (Las cifras que ponen en aprietos a Santos y a las FARC  http://www.semana.com/nacion/articulo/encuesta-gallup-aumenta-la-desaprobacion-de-la-gestion-de-santos/433258-3) que la desaprobación del Presidente Santos llegó al 66%, jalonada por la falta de credibilidad en el proceso de paz, que el gobierno adelanta con las Farc, en La Habana, desde hace más de dos años. El 62% de los colombianos no cree que se llegue a un acuerdo para poner fin al conflicto armado.

Hasta el momento los diálogos de paz, del gobierno Santos, dejan la intención del desminado de nuestros campos y la reorganización y fortalecimiento político y militar de una guerrilla, diezmada durante el gobierno de Alvaro Uribe Vélez y de parte del primer mandato del mismo Santos.

Es decir, con el fracaso de los diálogos de paz, entre el actual gobierno y las Farc, se está perdiendo lo logrado por el país durante los últimos 16 años (4 de Pastrana, 8 de Uribe y casi 4 de Santos).

Encabezo esta columna con un aparte del Observatorio Electoral (*http://www.observatorioelectoral.org/informes/documentos/?id=1&page=2) por la desmemoria de los colombianos y/o su tendencia a desconocer el aporte del expresidente  Pastrana al, hasta ahora, debilitamiento de la guerrilla de las Farc.

Es claro que Pastrana llegó a su mandato con el apoyo de los colombianos a la paz con las Farc, igual llegó Santos a su segundo mandato, (bueno casi igual porque el apoyo al actual presidente para ese propósito no fue tan contundente) y aunque ambos hicieron su mejor esfuerzo, Pastrana dejó ante los colombianos y el mundo unas Farc desacreditadas  y un ejército fortalecido que luego le propinaría grandes golpes a los insurgentes, en el gobierno de Alvaro Uribe. Como van las cosas, Santos dejará una guerrilla fortalecida a nivel interno y reivindicada ante el mundo y un ejército con serios problemas de credibilidad y confianza. Es decir, volveremos a los tiempos de Samper.

Los diálogos de Pastrana y las Farc dejaron de herencia, a Colombia y a los colombianos, un gobierno de derecha presidido por Alvaro Uribe. Los del gobierno Santos, con la misma guerrilla, como van las cosas, dejarán el mismo gobierno, quizás en las mismas manos de Uribe Vélez o en alguien señalado por él; no en vano, es el colombiano con mayor favorabilidad y “devotos”, no importa que la clase política no lo siga hoy como ayer por efecto de la “mermelada” que él también sabe untar estratégicamente.

ANTES DEL FIN

El gobierno Santos anunció, hace algunas semanas, que compraría los excedentes de la producción lechera. Hoy todo sigue igual y los campesinos siguen arrojando miles de litros de leche al caño (Ver RECESIÓN EN EL SECTOR LECHERO http://wp.me/p2LJK4-1hC).

¿Si se podrá llegar a la paz en un país sin industria, sin empleo, sin oportunidades?