Archivos mensuales: abril 2015

EL NOTICIERO ECONÓMICO ANTIOQUEÑO COMPLETA 40 AÑOS

EL NOTICIERO ECONÓMICO ANTIOQUEÑO COMPLETA 40 AÑOS
El 1 de mayo, emisión 17.055

“Desde 1975, dice cómo marchan los negocios”

En 1975, cuando en Antioquia no existía el periodismo económico en radio y pocas líneas se le dedicaban al tema en los medios escritos, nació el Noticiero Económico Antioqueño, NEA.

Fue el 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, cuando la idea de J. Enrique Ríos salió al aire a través de Caracol con el nombre de Reportero Económico, un programa informativo con enfoque en los negocios y las empresas, pero sin descuidar la macroeconomía.

De la mano de varios empresarios que entendieron el objetivo y valoraron el proyecto, el NEA empezó a generar una masa de oyentes interesados en saber sobre el desempeño de las empresas y las finanzas públicas.

Inicialmente, como recuerda J. Enrique Ríos, nos dedicamos a hacer pedagogía; a entender la economía, los principales indicadores, el funcionamiento de los mercados, de la bolsa de valores, en fin, a aprender nosotros y a enseñarle a la gente sobre la economía.

Fue desde entonces cuando el NEA se propuso hacer “periodismo económico a la altura de todas las cabezas”, y con ello logró el reconocimiento entre los altos directivos, los equipos de investigación económica y los funcionarios públicos, quienes han nutrido páginas y páginas de los 17.055 libretos editados durante 40 años de emisiones ininterrumpidas.

El NEA, que en alguna época a través de la recordada cadena radial Súper fue emitido mañana y tarde, fue el primero en auscultar los fenómenos económicos globales, gracias a la visión de su fundador, quien vendió la idea de que “la economía no termina ni en Bello ni en Envigado”. Por eso, el NEA es el único medio del país que durante 33 años ha cubierto los más importantes certámenes mundiales, entre esos las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, y las del BID, y otras como el Foro Económico Mundial, cumbres de la OMC, asambleas de Felebán y cumbres de cambio climático. Por ello, ha hecho y pregonado “periodismo económico sin fronteras”, con asistencia a más de 90 países en todos los continentes.

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LA REINA

LA REINA
Eligio Palacio Roldán

El Viajero miró fijamente, por inmensos instantes, aquellos grandes ojos, a veces grises, a veces negros. Los miró extasiado como ayer, cuando la amó sin límites y sin esperanzas. Después descubrió sus hermosas cejas pinceladas, en medio de las arrugas que trataban de robarle la belleza.

La mujer se sintió nerviosa, palideció, mientras disimuladamente depositaba el pan en la vitrina. No era la primera vez que era sorprendida tratando de robar el alimento, muchas veces la había hecho en los últimos años desde cuando su tercer esposo, mucho menor que ella, la abandonó llevándose los restos de su fortuna.

La historia de esta mujer quizás inspiró la canción Oropel… “Si apuestas al amor, cuántas traiciones, cuántas tristezas, cuántos desengaños…”

El Viajero la recuerda en su juventud: altiva, orgullosa, incluso prepotente, pero cargada de dulzura.  Le parece verla, ahí, en la carroza, con aquel traje verde y su pelo negro caer libremente sobre su desnuda espalda, su intensa mirada devorándose el universo  y los fans rodeándola y gritando en coro: la reina, la reina, la reina…

Después varios matrimonios marcados por el misterio. Por la tragedia.

Llovía aún en esa mañana de abril cuando llegaron con la noticia: el esposo de La Reina había muerto. Murió electrocutado por un rayo, en medio de la tormenta,  junto a dos marranas de cría. Nunca se supo por qué su cuerpo apareció desnudo. Algunos dijeron que casi todas las noches amanecía por fuera de su casa, por fuera de su cama.

Varios años después, en la plaza del pueblo, cubierta por la neblina, los corrillos de gente comentaban los hechos de la noche que aún no terminaba. El segundo esposo de La Reina, estaba tendido en la calle, que conducía a El Altico, con tres disparos en su cuerpo. Había sido sorprendido, en la cama del vendedor de legumbres, aquella madrugada, cuando el hombre retornó a su casa para despedirse de su esposa.  Los vecinos escucharon los gritos de la mujer y vieron un hombre correr, desnudo por la calle, hasta que las balas detuvieron su carrera, para siempre.

Para siempre, también, se marchó  el tercer esposo de La Reina. Un día, montó su caballo y desapareció. Los habitantes de los alrededores del río, dijeron que al cruzar el puente lo esperaban una mujer muy joven y un carro que los llevo al pueblo vecino; las gentes, que llevaba un talego repleto de monedas de oro.

La reina desapareció por muchos años. Que había enloquecido, dijeron. Cuando regresó, su belleza ya estaba marchita. Vivía sola, en una pequeña casa que perteneció a su abuela, en las afueras del pueblo. En las tardes vestía su largo abrigo negro y su collar de perlas, testigos de años de esplendor, visitaba la iglesia y, luego, robaba algún pan para comer.

EL LADO OSCURO DE LOS COLOMBIANOS DE BIEN

EL LADO OSCURO DE LOS COLOMBIANOS DE BIEN
Eligio Palacio Roldán

Escribe hoy en El Espectador, María Elvira Bonilla, una inquietante columna donde relata que el comisionado de paz Sergio Jaramillo alertó a un grupo de empresarios sobre los 13.000 folios con que dispone la Fiscalía General de la Nación en donde aparecen  involucrados cientos de empresarios por apoyar a los paramilitares, en sus acciones violentas. (http://www.elespectador.com/opinion/todos-cama-todos-el-suelo).

Dice la columnista que La información del alto comisionado a los empresarios puede entenderse como un llamado para empezar a entender el tema de la justicia de otra manera…”; casi que una amenaza, diría yo. El problema es que el comisionado tiene la razón y sus advertencias están bien fundadas.

Todos sabemos que los paramilitares y las bandas criminales involucran a comunidades enteras, de manera voluntaria o a la fuerza, cubriendo los espacios vacíos que dejó un estado incapaz de brindar seguridad a los colombianos. Todos sabemos que muchas organizaciones paramilitares nacieron de decisiones de los empresarios, apoyados por autoridades civiles y militares.

Ha sido tal la indefensión de los colombianos ante la guerrilla que, sin poder evitarlo, caímos en la rueda sin fin de la guerra y desarrollamos, quizás sin una conciencia clara, una maldad de la que aún no somos conscientes (Ver   LA MAQUINA DE LA VERDAD http://wp.me/p2LJK4-1gg)

Sobre la maldad presente en el ser humano escribió una estupenda novela Italo Calvino, EL VIZCONDE DEMEDIADO. En otra guerra de nuestra historia, esta vez entre cristianos y turcos, en el siglo XVII, el Vizconde es dividido en dos y cada una de sus partes toma su propio rumbo: una es la parte mala y la otra la buena. Tanto el bueno como el malo no recobran la paz hasta que vuelven a unirse en un solo ser, hasta estar completo, luego de un gran duelo entre ambos.

La lección de la novela de Calvino es la que quizás debiéramos aprehender todos los colombianos. Aceptar nuestro lado malo, nuestro lado mezquino en esta historia de una guerra que no termina. Aceptar que la maldad no está solo en Santos, o en Uribe, o en las guerrillas de izquierda, o en las de derecha, Aceptar que en todos los seres humanos y en sus acciones hay partes buenas y malas, que nada es blanco o negro, que existen matices.

No solo la guerrilla ha hecho derramar lágrimas sobre Colombia, ¿cómo olvidar los “falsos positivos”?, ¿cómo olvidar las desapariciones de estudiantes en los años 70 y 80?, ¿el desplazamiento?, ¿las masacres?.

Es el tiempo de preguntarse quién de nosotros no ha tenido algo que ver en esta guerra, ya sea por acción o por omisión. Cuál colombiano no tiene una historia de miedo, de silencio cómplice, de colaboración voluntaria u obligada con algún frente de la guerra.

Quien mide objetivamente cuál de los sectores ha contribuido más a esta violencia, cuáles son los buenos y cuales los malos. Yo creo que nadie y para qué…

Quizás debamos dejar todo atrás y tratar de olvidar o al menos superar lo que nos ha dividido, y volver a ser, o más bien ser, por primera vez, una sola Colombia, feliz, en una imitación de EL VIZCONDE DEMEDIADO.

ANTES DEL FIN

Italo Calvino, escritor nacido en Cuba, pero de origen italiano y residenciado en ese país casi toda su vida, es para mí el mejor escritor del siglo XX no solo por la calidad de las historias de sus novelas sino por los mensajes que pretende transmitir. Los cuentos de El Viajero, de www.eligiopalacio.com, están inspirados en su obra LAS CIUDADES INVISIBLES.

COLOMBIA A LA DERECHA FRENTE A LOS ATAQUES DE LAS FARC

COLOMBIA A LA DERECHA FRENTE A LOS ATAQUES DE LAS FARC
Eligio Palacio Roldán

Decíamos en nuestra columna anterior,  LA MAQUINA DE LA VERDAD http://wp.me/p2LJK4-1gg,  “Pastrana y Santos,  que se la han jugado toda por la paz negociada, son percibidos de manera muy distinta por los colombianos, a pesar de ser igualmente ingenuos frente a las Farc, y todo por una posición ligeramente más moderada de la guerrilla y un excelente manejo de medios de comunicación por parte del gobierno actual”.

Esa “moderación” de las Farc terminó con el brutal ataque al ejército, en el departamento del Cauca, en el que fueron asesinados 11 soldados, y el “excelente” manejo de medios de comunicación no pudo contener el dolor y la indignación de los colombianos y la guerrilla devolvió al país, en el tiempo, a la época del Caguán.  Santos ocupa el lugar de Pastrana en el colectivo, en el voz a voz, en el twitter y en los correos electrónicos y Uribe, vuelve,  otra vez, a su lugar, al de Padre de los colombianos. (Ver COLOMBIA HUERFANA http://wp.me/p2LJK4-kz)

Uno se pregunta entonces, ¿por qué las Farc dicen querer llegar a la paz y hacen todo lo posible para que crezca el número de colombianos que la rechaza, el número de colombianos que prefieren una solución armada al conflicto, el número de colombianos que buscan la protección inconsciente de Alvaro Uribe, en teoría el peor enemigo de los insurgentes?.

Una explicación calenturienta indicaría que hay un pacto secreto entre la izquierda y la derecha para sobrevivir y entonces se fortalecen mutuamente. No hay tal, la lógica está en los actos fallidos, “…(también conocido como desliz freudiano) a aquel acto que pone de manifiesto una expresión diferente e incluso contraria a la intención consciente del sujeto”.

En el fondo los líderes de las FARC no quieren renunciar al poder que han tenido en Colombia, en los últimos cincuenta años, poder económico originado en los secuestros, en las “vacunas” y en producción y exportación de la coca, poder militar que le dan su ejército privado y sus armas, poder social sobre las comunidades y cada uno de sus integrantes, y poder político que le brindan su intervención directa en las decisiones de los electores, vía amenaza, y en la política nacional al decidir la elección del presidente de turno. Ya vamos a completar 20 años con presidentes elegidos por su decisión (1998-2018) Pastrana, Uribe y Santos.

Y entonces uno se pregunta: ¿Van a renunciar al poder acumulado y demostrado a cambio de un “puestecito” en el Congreso? ¿A cambio de “una cárcel en Colombia”?  No, no son tontos. No son capaces de un acto de renuncia a lo que ha sido la cristalización de sus deseos, por más de medio siglo.

La verdad no creo en un pacto de paz con las Farc, éste no sería consecuente con su deseo, con su razón de ser y de existir. Tendremos, a lo sumo, una decena de viejitos, cansados, que ven acercarse a la muerte, con grandes concesiones por parte del Estado y, quizás, un expresidente premio Nobel de Paz (aunque se lo va a quitar de las manos Obama) y una guerrilla diseminada en cientos de bandas delincuenciales, en múltiples alianzas con sus antiguos enemigos paramilitares o con los centenares de ejércitos del narcotráfico.

ANTES DEL FIN

Todo parece indicar que Germán Vargas Lleras decidió quitarse el disfraz y ser lo que los colombianos saben ha sido siempre: Uribe II.

Vargas Lleras recorre el camino contrario a Santos, pero con el mismo propósito. De él, a cambio de lo sucedido con el actual mandatario, Colombia sabe que esperar

POLIGRAFO -LA MAQUINA DE LA VERDAD

POLÍGRAFO – LA MAQUINA DE LA VERDAD
Eligio Palacio Roldán

La realidad o la verdad es tan variable que los dos presidentes, Pastrana y Santos,  que se la han jugado toda por la paz negociada, son percibidos de manera muy distinta por los colombianos, a pesar de ser igualmente ingenuos frente a las Farc.

En el año 2007, Caracol puso en su parrilla de programación el concurso “Nada más que la Verdad”, una adaptación colombiana del homólogo británico Nothing but the Truth, un programa que, a pesar de ser uno de los cinco programas de mayor sintonía en la televisión colombiana, en ese año, tuvo que salir del aire por controversias de carácter ético.

El espacio televisivo utilizaba el llamado detector de mentiras, máquina de la verdad o polígrafo, un aparato que registra “las variaciones de la presión arterial, el ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria y la respuesta galvánica o conductancia de la piel, que se generan ante determinadas preguntas que se realizan al sujeto sometido a la prueba”. Aunque el detector de mentiras no tiene validación científica es utilizado, cada vez más, en las organizaciones, como herramienta de selección de personal.

El ser humano construye su realidad entre el imaginario, lo simbólico y lo real. Eso implica una gran dificultad para conocer la realidad, la verdad; y si le es difícil, ¿cómo es posible que una máquina la detecte, si el mismo hombre no la conoce? Además, la verdad es cambiante de acuerdo a las tres características descritas, el grado de conciencia de cada ser y la evolución de la sociedad.

Hasta hace algunos meses, por ejemplo, era una verdad o una realidad que Estados Unidos y Cuba eran enemigos irreconciliables y uno veía en el otro al demonio y hoy están en la vía de ser los nuevos mejores amigos. La verdad es cambiante, sin necesidad de mentir.

Otro tanto ocurre en Colombia: es bien conocido el cambio de la realidad que percibe y difunde la prensa colombiana,  que pasó de aplaudir los gestos guerreristas de un hombre, Juan Manuel Santos,  a alabar su nueva obsesión por la paz. Mermelada, dirán algunos, manipulación dirán otros. Lo cierto, es que la percepción de los colombianos frente al conflicto armando y frente a las Farc ha cambiado muchísimo y, seguramente, cambiará aún más en los próximos meses.

La realidad o la verdad es tan variable que los dos presidentes, Pastrana y Santos,  que se la han jugado toda por la paz negociada, son percibidos de manera muy distinta por los colombianos, a pesar de ser igualmente ingenuos frente a las Farc, y todo por una posición ligeramente más moderada de la guerrilla y un excelente manejo de medios de comunicación por parte del gobierno actual.

Pero si es extraño ver cómo cambia la realidad o la verdad, con respecto a personajes con comportamientos similares, es más complejo ver cómo lo hace en relación con alguien con la misma forma de ser y de actuar en su vida pública. Claro, me refiero a Alvaro Uribe que, con las mismas posiciones frente a la guerrilla, fue “ascendido a los cielos” por los colombianos, en una oportunidad y ahora corre el peligro de ir al infierno. La verdad o la realidad son cambiantes o el hombre se acomoda  y la valida según sus miedos y/o conveniencia.

Obvio que estoy afirmando que la verdad no existe a pesar de la buena fe. Cuando operan intereses oscuros, aparece la mentira y mentira tienen que haber sido las relaciones entre Santos y Uribe o lo son entre Santos y Maduro y silencio cómplice el de los medios de comunicación, mudos ante esta relación.

Sobre la verdad del ser humano, suena todavía la canción de Rafael:

“De mis secretos deseos 
de mi manera de ser
de mis ansias y mis suenos
que sabe nadie
que sabe nadie
de mi verdadera vida
de mi forma de pensar
de mis llantos y mis risas
que sabe nadie
que sabe nadie
que sabe nadie 
si ni yo mismo muchas veces se que quiero…”
 ANTES DEL FIN
En los próximos días, me someteré a La Máquina de la Verdad. Será una gran experiencia.

LA VIEJA CLASE POLÍTICA

LA VIEJA CLASE POLÍTICA
Eligio Palacio Roldán

Extrañamos a un Alvaro Gómez, a Alfonso López Michelsen, a Misael Pastrana, a los Lleras; e incluso a Alvaro Uribe, en los inicios de su primer mandato…

No sé cuando comencé a escuchar hablar de la “Vieja Clase Política”; tampoco lo logré dilucidar al hablar con expertos o al consultar en Google. Tal vez, el término se acuñó en la campaña de Cesar Gaviria, hace ya 25 años; quizás fue en su gobierno, con su famoso Kínder… En fin, lo cierto es que la frase buscaba y busca desprestigiar a los políticos tradicionales y asegurar que las nuevas generaciones de políticos, así fueran los descendientes directos de los primeros, no tenías sus mismos vicios. (Ver columna REPETIR, REPETIR Y REPETIR http://wp.me/p2LJK4-1es).

La expresión, “Vieja Clase Política”, ha sido repetida, una y otra vez, por Andrés Pastrana, Alvaro uribe, Juan Manuel Santos, Sergio Fajardo, Aníbal Gaviria y todo cuanto político ha pretendido ser elegido y reelegido, al menos, en el último cuarto de siglo. Y no se dan cuenta que ya la vieja clase política está constituía por ellos mismos. Valdría la pena que escucharan con detenimiento aquella canción de Alberto Cortés que dice “…Y olvidamos que somos, los demás de los demás”,

La “Vieja Clase Política”, dio paso a la “Nueva Clase Política” conformada por los delfines de la anterior, por los “nuevos ricos” de nuestra sociedad, por gentes llenas de ambición de dinero y poder que han “evolucionado” hacia nuevas formas de aprovechamiento de los recursos del estado (¡Que tal los hijos del inmolado Luis Carlos Galán!), hacia nuevas formas de corrupción, hacia nuevas formas de gobierno cada vez más alejadas de la realidad, de los pueblos que dirigen.

Y, entonces, resultamos añorando la “Vieja Clase Política”, aquella de grandes personajes, de seres que, aunque llenos de defectos y pecados,  generaban credibilidad, admiración y respeto. Y, entonces, extrañamos a un Alvaro Gómez, a Alfonso López Michelsen, a Misael Pastrana, a los Lleras; e incluso a Alvaro Uribe en los inicios de su primer mandato…

A los políticos les sucedió lo mismo que a los maestros, o a los médicos: se desprestigiaron. Ahora no generan ideas, no tienen ideologías y van de la derecha a la izquierda y de la izquierda a la derecha, sin siquiera ruborizarse, “caminan” por el mundo embadurnados de “mermelada” y a  ninguno parece interesarle reivindicarse con la sociedad, con los gobernados; y entonces,  a falta de ideas y liderazgo acuden al marketing político, a una honestidad que se convirtió en solo empaque o moño para venderse, o en simple y llanamente a la compra de votos.

Y, entonces, los ciudadanos no creen en quienes los dirigen, no confían en sus gobernantes, no se ven representados por ellos, no sienten ninguna empatía, ningún respeto, y responden en consecuencia, con desidia o con la misma moneda, con la venta de su voto a cambio de alguna remuneración.

Pero si por la clase política, candidatos y electores, llueve, por la sociedad colombiana no escampa; ésta perdió, también, su norte cuando el narcotráfico se mimetizó en ella y la corrompió. (Ver MI PATRIA CORRUPTA http://wp.me/p2LJK4-y5 y LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN http://wp.me/p2LJK4-wL)

ANTES DEL FIN

Hace, algo más de un mes, en una conversación con un grupo de amigos, se encontraba un precandidato, a una alcaldía, para las elecciones de octubre próximo. Discutíamos sobre la corrupción que carcome nuestra sociedad: el aspirante a gobernar alguna ciudad de Colombia tomó la palabra y dijo: “Yo no entiendo por qué los alcaldes se corrompen, si con el porcentaje que le dan los contratistas tienen, más que suficiente, para hacerse a una buena fortuna. Es que no hay que robarle a nadie, ese dinero sale de los contratistas, no tiene sentido ensuciarse las manos”.

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