Archivos mensuales: febrero 2014

PENSANDO EN VENEZUELA

PENSANDO EN VENEZUELA
Eligio Palacio Roldán
PEZ GORDO
Imagen tomada de internet

Algunos de mis lectores me insisten en que escriba sobre la situación en Venezuela. Aunque no pareciera, para mi es difícil escribir sobre este tema; lo es, porque aunque no creo en la objetividad, me preocupa lo alejados que puedan estar mis pensamientos de la realidad, y lo digo porque en esta época de la globalización es cuando más difusas nos llegan las imágenes y ello, debido a que a pesar de la multiplicidad de las mismas, estás son cada vez más manipulables y manipuladas.

Hace algunos meses, un amigo chileno me decía que lo peor de la historia de su país había sido la presidencia de Salvador Allende, a la que calificó de nefasta; también afirmó que en contraposición lo mejor había sido la llegada y la permanencia de Pinochet al poder y que lamentaba, profundamente, que no permaneciera en él. Con esa percepción yo me quedé bien aburrido, para mí, era una verdad revelada, que Allende era casi un Dios y Pinochet un demonio. Lo mismo me pasa con Uribe, pensé.

Pues bien, toda esta historia viene a cuento porque algo similar es lo que sucede con Venezuela, Chávez y Maduro: Los medios de comunicación nos han vendido una imagen tenebrosa de los personajes y una situación sin salida en ese país; y yo me pregunto: ¿Qué de realidad tiene esa imagen?, ¿Qué de imaginario? Y, sobre todo, ¿qué de manipulado?.

 Y, entonces, me pregunto: ¿Por qué analistas tan serios como William Ospina y Julio Cesar Londoño tienen percepciones tan diferentes?  En su columna del sábado 22 de febrero, en el diario El Espectador, por ejemplo, Londoño afirmaba que el índice de Gini, en el vecino país,  era del 0.39, el mejor de Latinoamérca, y que “Es verdad que Maduro es ingenuo y que su formación académica no es la mejor. Pero, me pregunto, ¿de qué le ha servido a Colombia, digamos, esa legión de cachacos de Harvard que han manejado el país por decenios? ¿Quizá para tener uno de los peores Gini del mundo, por encima solamente de Haití y dos países del África subsahariana?”. William Ospina, por su parte, en columna publicada en el mismo diario, el 06 de octubre de 2012, afirmaba que “Ya nadie niega los logros de la revolución bolivariana: la dramática disminución de la extrema pobreza, el mejoramiento de los servicios de salud, el entusiasmo de los sectores populares, el hecho de que Venezuela, con la mitad de la población que Colombia, tenga hoy más estudiantes universitarios”.

 El sábado, decía un colega venezolano, residenciado en Medellín, que la situación en su país era muy difícil, que había que optimizar los recursos alimenticios al máximo y que el mercado estaba desabastecido y la violencia arreciaba. Otro amigo, en la tarde, colombiano residenciado en el vecino país, decía que él se sentía muy bien allí y que sus perspectivas económicas eran mucho mejores que las de su familia en Colombia.

 Y vuelvo al principio: ¿Cómo hablar de una realidad tan difusa y lejana?, ¿Tan manipulada? Pues bien, diré lo que pienso: Venezuela es otra prueba más de que ese ideal del socialismo Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes.” es una utopía; que aunque, en sus inicios, los esfuerzos colectivos arrojen excelentes resultados, en cada cardumen siempre habrán peces gordos que se comerán a los pequeños y que, en los seres humanos, también prima el instinto animal.

 Como lo dicen Londoño y Ospina en el Espectador, en Venezuela, todo fue progreso en la era Chavez-Maduro; Claro que ese “todo”, también incluyó la ambición de los nuevos ricos y los nuevos gobernantes;  tanto, que terminaron pareciéndose a sus predecesores y que esa ambición está haciendo trizas, quizás, la última esperanza de socialismo en el mundo, la última oportunidad de redención para los menos favorecidos, la última posibilidad de recortar la brecha entre ricos y pobres;  para satisfacción del sistema capitalista que ha sido más eficaz, teniendo los medios de comunicación a su favor, para “fabricar” una nueva realidad mundial; una nueva realidad que, desde luego, un día también volará en pedazos, cual cristal roto.

 ANTES DEL FIN

En Colombia comienza a correrse el velo que han fabricado los medios de comunicación alrededor del poder; cada vez se les cree menos.

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LA REELECCIÓN DE LOS FALSOS POSITIVOS

LA REELECCIÓN DE LOS FALSOS POSITIVOS
Eligio Palacio Roldán

Afirma el portal DELAURBE, 13/07/2013  (http://delaurbe.udea.edu.co/2013/07/13/las-deudas-de-los-falsos-positivos/ ) que el 98.5% de los falsos positivos en Colombia continúan en la impunidad y que ese porcentaje alcanzaría el 100% con la aprobación, el 17 de julio de 2013, de la Reforma al Fuero Militar; serían 1.793 casos denunciados hasta la fecha de la publicación, contados desde 1984, con el primer caso en el municipio de Jardín Antioquia e incluye los del Palacio de Justicia, entre otros; indica, además, que “en diciembre de 2012 el presidente Juan Manuel Santos aseguró que no hubo ni una sola denuncia por ‘falsos positivos’ en el año. Sin embargo, el informe de mayo de 2013 del CINEP demuestra que hubo 52 víctimas”.

El diario EL ESPECTADOR informó, esta semana, refiriéndose a las investigaciones que adelanta la  Fiscalía General de la Nación, sobre el más reciente escándalo de corrupción en el ejército,   que:el ente de investigación no descarta que estos hechos se encuentren íntimamente relacionados con ejecuciones extrajudiciales.  De las 2.220 investigaciones que adelanta la Fiscalía por ‘falsos positivos’, sólo se han logrado 890 condenas”.

Afirmaba este servidor en la columna LOS GOBIERNOS DE LOS FALSOS POSITIVOS, 13/11/2013,  (https://eligiopalacio.com/2013/11/13/los-gobiernos-de-los-falsos-positivos/) que  “Pero no han sido los “tres huevitos” la herencia mejor cuidada por Santos; es, sin duda, la ambición reeleccionista y, a costa de ella, los Falsos Positivos. Y no me refiero solamente a aquellos ocurridos cuando Santos era Ministro de Defensa y bajo sus órdenes directas trabajaban los militares que asesinaban a civiles indefensos; falsos positivos sobre los que el hoy Presidente tendría mucho que decir, en vez de tratar de que queden en la impunidad, impulsando fueros militares…”

Más allá de las cifras puntuales, lo cierto es que los falsos positivos encierran gran impunidad; en su más reciente edición, la Revista Semana advierte que Varios de los militares que están detenidos por el caso de los falsos positivos, entre ellos el coronel González, se comunican constantemente por teléfono con varios de sus subalternos (que también están involucrados en falsos positivos), a quienes les consignan dinero en sus cuentas o en las de sus familiares.”

Y  bueno, digamos que esto es “normal” dado el poder corruptor de las fuerza militares y de los personajes que involucra; lo que no resulta normal es la ausencia de sanción social por parte de los colombianos. Es como si los muertos no importaran, como si su desaparición no nos afectara, como si los asesinados no fueran humanos, como si todo valiera y el verdadero poder estuviera en manos de los militares, un poder al que Colombia y los colombianos se somete con resignación; pero lo que resulta más absurdo, es que los electores, en la campaña  que se avecina,  no encuentren una tercería y solo busquen reelegir a uno de los dos responsables principales, políticamente, de las masacres más aberrantes de nuestra historia, los falsos positivos: el expresidente Uribe (en cuerpo ajeno)  y su ministro estrella, el de Defensa, Juan Manuel Santos.

ANTES DEL FIN

Ahora, cuando  se corre el telón y se asoma la punta del iceberg, de la corrupción en el ejército, no sabemos qué hacer con el monstruo que creamos por temor a la guerrilla; y es precisamente, en el marco del proceso de paz con las Farc,  que Colombia tendrá que enfrentar al desmedido poder que vienen acumulando las fuerzas Militares en el país, desde  comienzos de nuestra historia, y acrecentado por las cesiones de los últimos gobiernos: el de Samper por su afán de sostenerse como primer mandatario y  Pastrana, Uribe y Santos por tenerlas como pieza clave de las políticas de paz y de guerra, que pretenden, bien intencionadamente, la terminación del conflicto armado en el país.

El militarismo, de nuestra época, parece ser otra de las  nefastas  herencias que les debemos a las guerrillas de izquierda en su lucha, por el poder, por más de cincuenta años.

DEJE EL MAL GENIO Y VIVA MÁS DE CIEN AÑOS, RECOMIENDA ZACHARIAS R. WALL JR.

DEJE EL MAL GENIO Y VIVA MÁS DE  CIEN AÑOS, RECOMIENDA ZACHARIAS  R. WALL JR.
Por: Fabio Becerra Ruiz

Un jovencito de tiernos casi 98 años, con una personalidad apabullante, excelente humor, permanente vitalidad,  increíble lucidez mental y salud de roble, considera el principal  secreto de su longevidad, el buen genio, la comida balanceada y  bien masticada, la aversión a las grasas, y otros secretos que revela para los lectores de Boyacá 7 Dias.

 Zack, como le conocen sus amistades, se prometió consigo mismo en 1952 al renunciar   al empleo que tenía, el no volverse a poner de mal genio jamás en su vida, promesa que ha cumplido fielmente más de 60 años después, y  a lo cual achaca su excelente salud y vitalidad que lo tienen próximo a cumplir sus 98 años en su casa cerca al mar de San Diego, California,  donde reside desde hace más de 70 años, con  buen humor, sencillez y calidad humana que infunden respeto y simpatía a quien lo trata.

Con   esposa y sus  cuatro hijos  ya desaparecidos, Zach luego de cumplir una larga carrera laboral que lo llevo a Vicepresidente de importantes empresas,  vive ahora  una vida apacible y tranquila con su yerno y sus nietos, y explica con claridad y lucidez mental asombrosas, que el enojo eleva hasta tres mil veces más los riegos de la salud, ya que aumenta en este estado la producción de micro  bacterias malignas que causan el envejecimiento prematuro, y las enfermedades.

Recomienda sin titubeos, la lectura y el ejercicio diario, para lo cual devora voluminosos tomos de libros sobre impuestos en lo cual es experto,  al igual que revistas científicas, novelas y toda lectura que le permita ejercitar su mente, gracias a lo cual le es fácil a su avanzada  edad entablar conversaciones sobre política, literatura, ciencia, y temas de actualidad.

Pese a que dejó de conducir vehículos a los 92 años, Zach sostiene que  para los adultos mayores, la alimentación balanceada y  la aversión a las grasas debe ser parte de su rutina diaria, así como jamás dejar de ser activo en sus quehaceres domésticos, siendo él  experto en culinaria, que prepara en ocasiones sus propios alimentos, y se mantiene vigente en sus actividades personales y de recreación, las que le han permitido capturar peces de más de 120 kilos a la edad de 85 años, los que conserva en el estudio de su casa como trofeos de su actividad deportiva.

Al consumo de verduras que recomienda sin duda alguna,  agrega la necesidad de tomar dos vasos de agua al levantarse, un vaso de agua antes de cada comida, y un vaso de agua al acostarse lo cual evita los infartos,  insistiendo también en la necesidad de no angustiarse por nada, reír a menudo hasta por cosas sencillas de la vida, hablar poco y escuchar mucho más, especialmente a los jóvenes, cultivar un hobby o afición, y jamás usar la expresión “en mis tiempos” ya que sostiene que “nuestro tiempo es hoy”,   reflexiones con las que  concluye alegremente su charla  este jovencito que frisa ya  casi el primer siglo de existencia, y que espera visitar Colombia,  país del  cual tiene alguna información, así como conserva  recuerdos frescos que narra del secuestro del hijo del piloto Charles Lindbergh,  de  la segunda guerra mundial en la cual participó  examinando y dando su aprobación a los nuevos combatientes del ejercito americano quienes debían aprobar un cuestionario que él mismo diseñó, recuerdos que cuenta en amena charla y con asombrosa fluidez mental, mientras camina con garbo y vitalidad envidiables, y envía un saludo a todos los Boyacenses a través de Boyaca 7 días.

EL OCASO DE LAS ESTRELLAS

EL OCASO DE LAS ESTRELLAS
Eligio Palacio Roldán

Pacheco

Aunque nuestra percepción sea equívoca, las estrellas también van languideciendo y muriendo, mientras inquietan las noches de insomnio o nos hacen estremecer al amanecer; hablo por supuesto de las estrellas del cielo, las nuestras, las terrenales desaparecen antes de languidecer y son objeto del cruel olvido, por culpa de los medios de comunicación, a los que entregaron todo su brillo.

Los colombianos nacimos con nuestras propias estrellas, crecimos con ellas; envejecimos con ellas; incluso, alguna vez, tuvimos la percepción de que eran similares a las del cielo, casi eternas; pero no, los mismos medios de comunicación que las hicieron brillar las desaparecieron antes languidecer; y las desaparecieron antes de tiempo porque ya no percibieron su brillo; porque les dio miedo que con su muerte murieran también sus televidentes, sus oyentes; porque necesitaban nuevas estrellas que deslumbraran más, que vendieran más; como si los viejos no fueran gratos, no inspiraran cariño, admiración y respeto.

Esta semana murió una de nuestras estrellas más queridas: Fernando González Pacheco; esta estrella,  es una de las que mejor suerte ha tenido: alguna aparición lastimera en un programa de televisión de la mañana, alguna entrevista, alguna mención; uno que otro recuerdo de lo que fue. Y ahora, cuando sus sentidos ya no pueden percibir, cuando su brillo desapareció por completo, muchos homenajes. Y… ¿ya para qué?

En Colombia, y quizás en todo el mundo, salvo contadas excepciones, los medios de comunicación, bueno en casi todas las empresas y en casi todas las familias,  rompen con las reglas de la naturaleza: no dejan que las estrellas vivan hasta que dejen de brillar, las apagan sin misericordia; creen que con la pérdida la belleza, se pierde todo; no se concibe una pantalla llena de arrugas, de cuerpos ajados y marchitos, de canas y temblores; quizás esos anuncios de una muerte próxima aleje al televidente; al fin y al cabo, ¿a quién le gusta pensar en la muerte?; o mejor quizás, ¿quién no prefiere huir de ella?.

Y entonces, también, hay discriminación con los ancianos en la televisión colombiana; los viejos no venden, y ¿qué hace el estado colombiano para proteger a nuestras estrellas en el ocaso? Nada. Muchas de ellas no tienen siquiera una pensión; no tienen con qué pagar su salud, su alimentación o su vivienda; y los televidentes que crecieron con ellos, que suspiraron por ellos, que sufrieron y amaron por ellos, ¿qué hacen porque tengan una vejez digna? Nada; y, ¿qué hacen las mismas estrellas cuando llegan al Congreso por legislar pos sus colegas? Nada.

El estado es el dueño del espectro electromagnético por donde se transmiten las señales de radio y televisión; entonces ¿por qué no obligar a estos medios de comunicación a tener espacios donde participen nuestras estrellas, en su vejez?, ¿por qué no obligarlos a una especie de cuota de pantalla?

¿Qué será de la vida de Héctor Ulloa, Silvio Angel, Mariela Home, Leticia Palacio, Dora Cadavid,  Gloria Cecilia Gómez, Carlos de la Fuente, Fabio Camero, María Eugenia Dávila… de tantos otros, que ya se borraron de nuestra memoria.

ANTES DEL FIN
En Medellín son un éxito los conciertos con los artistas de ayer, muy pocos colombianos por cierto, ¿por qué no ha de ser un éxito tenerlos en televisión?, ¿Por qué no ha de ser un éxito ver en la pantalla chica a nuestros queridos viejos actores, actrices y, locutores y presentadores?
 
Al concluir no puedo apartar de mi mente la imagen del gran hombre de radio y televisión Juan Harvey Caicedo, sacrificado por la intolerancia de los medios de comunicación, con sus viejas estrellas.

Juan Harvey

RELIGION-ES

RELIGION-ES
Eligio Palacio Roldán
“Para ser dirigente religioso se requiere, desde luego, ser un vivo; también, para ser un político”.

Define la Real Academia de la Lengua Española, la palabra Religión como el Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto. Y  temor como “Pasión del ánimo, que hace huir o rehusar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso.”

Y es precisamente el temor a la divinidad por los castigos implícitos en la mayoría de las religiones, en especial en una posible vida más allá de la muerte, como se ha podido manipular al ser humano, en favor de intereses particulares. Que muchos beneficios trae la religión al hombre, dirán algunos; por supuesto que sí, lo mantiene controlado, ilusionado con un porvenir; ¿pero no va ese control, la mayoría de las veces, precisamente, en contra del crecimiento espiritual y material de los seres humanos?; no en vano decía Karl Marx que “La religión es el opio del pueblo”, es decir, la religión lleva al hombre a vivir alejado de la realidad, lo aliena, no lo deja progresar.

Freud encontró que la religión es “un símbolo encargado de apaciguar las angustias humanas”, angustias originadas en la primera infancia y apaciguadas por una cierta omnipotencia de los padres; omnipotencia que deriva, concluida esa etapa, en una fantasía por una cierta paternidad de Dios.

Administrando el temor e ilusionando a los humanos con la presencia de un DIOS de “Mano dura y Corazón Grande”, un Dios que castiga pero ama y también premia, las religiones han cometido abusos, desde siempre, con sus seguidores y con sus opositores; abusos con propósitos no siempre bien intencionados. Y entonces, por ejemplo, han sido comunes en las historias de las religiones las guerras santas, que buscan mayor poder y dominio sobre distintos grupos sociales, al estilo de las guerras mundiales, por el control político y económico de vastas regiones.

Pero además de instrumentos de poder, las religiones han sido, desde sus orígenes más arcaicos, instrumentos de bienestar y riqueza para sus dirigentes; la mayoría de los líderes religiosos no hacen nada más que “guiar” a sus fieles, no producen, son mantenidos por sus seguidores. De ahí que para nadie resulte extraño, ni cuestionable, el poder acumulado por las iglesias, su ostentación y su excentricidad.

Hablar de la religión católica, protestante, musulmana y de las cientos de sectas “de garaje” de diversos orígenes, en especial nacidas en Estados Unidos, y hasta de la de la “Piraquive” es hablar de privilegios para sus líderes, de lujos y derroche a costa de incautos.  En Colombia, un país de mayoría católica, la ambición de los padres de familia de las generaciones del siglo pasado era tener un hijo sacerdote; este logro garantizaba ascenso social y económico y hasta la posibilidad de llegar al cielo por “un atajo”; por ello, era común la obsesión de preparar a los hijos varones, desde muy niños, para ser curas y a las mujeres para ser monjas.

Ha sido tal la manipulación de las iglesias, que conozco casos de familias que aguantan hambre con tal de ofrendar los diezmos a su iglesia; un pobre seguidor de una de las decenas de sectas de Medellín, vendedor de semáforo, decía: “Yo tengo un pequeño rancho en el sector de San Cristobal, no tengo con que dar vestido a mis hijos y muchos menos estudio, pero si no doy los diezmos, Dios no me deja morir de hambre…”; un importante empresario afirmaba más o menos lo mismo: “mi fortuna se ha multiplicado, yo doy y Dios me devuelve con creces; un año no di el diezmo y me fue muy mal, entregar los diezmos es un buen negocio…”. ¿Qué dirá María Luisa Piraquive y a quién pagará sus diezmos?, ¿Será un auto diezmo?

ANTES DEL FIN:

Un adagio popular expresa que “Los vivos viven de los bobos y los bobos de su trabajo”; para ser dirigente religioso se requiere, desde luego, ser un vivo; también, para ser un político; al fin y al cabo, la religión y la política son dos actividades humanas bien parecidas, ambas buscan aprovecharse de los demás, ganándose el pan con el sudor de los otros, utilizando todo tipo de herramientas para manipular a los demás.