MI PATRIA CORRUPTA

MI PATRIA CORRUPTA
Eligio Palacio Roldán
Y, entonces, la solución para remediar la corrupción de todos los colombianos será cambiarlos?. ¿Será acabarlos?

CARLOS SIERA 321

El 24 de septiembre, de este año publiqué, en http://www.eligiopalacio.com, una columna titulada “LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN”, en ella trataba de mostrar como ese flagelo, de nuestro tiempo, se volvió cotidiano, al alcance de cualquier ciudadano, en nuestra sociedad, a partir de la elección popular de alcaldes.

Entre la anterior y la presente semana presencié dos hechos relacionados con la corrupción que me llevaron a reincidir, nuevamente, en el tema:

En el ámbito nacional, la indignación por el evidente chantaje de los congresistas al gobierno Santos para que éste les restituyera el menor salario generado, por el acatamiento de la sentencia del Consejo de Estado, que aceptó reducir la prima de salud y de localización a la que tienen acceso los congresistas, funcionarios de la rama judicial y empleados de los entes de control del país, y la posterior restitución de los dineros por el ejecutivo, mediante el Decreto 2170, del 4 de octubre, que establece “una prima especial de servicios” equivalente a $7’898.445, que “sustituye para todos los efectos las primas de salud y de localización y vivienda”.

En un medio muy local, en la pequeña población de Entrerríos, Antioquia, 60 kilómetros al norte de Medellín, se difundió un grotesco pasquín, del que me llamó particularmente, la atención, la siguiente expresión, refiriéndose, al Alcalde: “… haciendo cuentas del sueldo, porque nunca le alcanza, a final del mes es pidiendo dinero prestado hasta que le paguen, obvio no le va alcanzar si… es el que se lleva las comisiones, deja al pobre alcalde mirando pa el techo…”

Se refería el panfleto a que “las comisiones” se las estaba llevando un tercero y que, por ello, el Alcalde se mantenía escaso de dinero. Era una tácita expresión de la honestidad del mandatario.

En consecuencia, desde entonces, he estado esperando que alguna organización política, social, cooperativa, religiosa, o bueno, alguien, cualquiera, se pronunciara sobre este tema… Y nada. Esperaba que felicitaran al alcalde por su comportamiento ejemplar y que quizás le pidieran investigara al funcionario mencionado, pero tampoco. Críticas al contenido del escrito, si. Del asunto del dinero, nada.

Y esa situación me induce a hacerme varias preguntas, sobre los habitantes de esa localidad: ¿Consideran que el Alcalde es un tonto? ¿Lo “normal” es que los alcaldes cobren comisiones? ¿Ese ha sido el comportamiento de los anteriores mandatarios? ¿Qué los alcaldes hayan recibido comisiones es un comportamiento aprobado por los ciudadanos, por las organizaciones económicas, políticas y sociales, por la iglesia católica, por los dirigentes?

Y, entonces, ¿en que se parecen los ciudadanos de Entrerríos, de Antioquia, de Colombia a los congresistas? En lo corruptos.

Y, entonces, ¿la solución para remediar la corrupción en el Congreso, será cambiarlo? ¿Será acabarlo?

Y, entonces, ¿la solución para remediar la corrupción de todos los colombianos será cambiarlos? ¿Será acabarlos?

No. La solución está en que los pocos que creemos que la corrupción no es el camino, apoyemos personajes como el alcalde de Entrerríos

No. La solución es que reeduquemos a nuestros ciudadanos, a nuestros congresistas, a nuestros dirigentes.

Y. ¿Quién, si todos estamos contaminados?

Usted y yo. Si, usted amigo lector que se identifica con lo que digo.

Y, ¿a usted y a mí quien nos reeduca, si también tenemos algo de corruptos…?

Pues nosotros mismos. Haciendo consientes nuestros actos, nuestras ideas, nuestros pensamientos y rechazando cualquier atisbo de corrupción.

ANTES DEL FIN
Hace muchos años, una amiga de mi hermana llegó sonriente porque había visitado un vivero y una de sus hijas se había robado, un pequeño matero. No lo devolvió. Esa fue, es y será una semilla “mejorada” de la corrupción.

DON NICOLAS, EL PORTERO

DON NICOLAS, EL PORTERO
Eligio Palacio Roldán
“Eso de ser portero es muy duro, hay que soportar el genio de la gente y el maltrato.”

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De las historias para contar, en Historias Debidas, la de Don Nicolás debiera ser la más conocida; sin embargo, si no fuera por este blog, quizás jamás me hubiese enterado de ella.

Don Nicolás me ha despedido todas las mañanas y me ha recibido todas las noches, durante los últimos veinte años, en el edificio donde resido. Siempre una sonrisa cálida y la repetición de uno de mis dichos, tal vez para congraciarse conmigo: “Don Ligio, la vida no es fácil, ¿Quién dijo que era fácil?”. Una sonrisa de mi parte y todo un drama, en el alma de este hombre.

Don Nicolás no recuerda a su padre, murió a los pocos meses de su llegada a este mundo. Lo dejó con su madre y seis hermanitos indefensos. Los otros seis, hijos del matrimonio, habían muerto de hambre mucho antes, dice.

Conmovido narra que su mamá tuvo que repartirlos entre algunas familias del municipio de Salgar, 97 kilómetros al sur de Medellín. A él le correspondió una familia conformada por una madre soltera, con trece hijos; conmigo éramos catorce, afirma, “nos levantó, a todos, a punta de morcilla,”

La pobreza de su familia impidió una educación, más allá del quinto año de primaria; a los once años comenzó a deambular de finca en finca, echando azadón, cogiendo café. Vivía donde le dieran trabajo. Trabajaba por la comida.

A los veinte y tantos años partió para Medellín buscando un mejor futuro, tenía una hija de un año y otra por venir. Su mujer ya no le interesaba.

“Llamé a mi mamá y le dije que no quería terminar en el campo… que el campo no era sino miseria y hambre. Ella me dijo que me viniera. Ella trabajaba con un señor muy rico y vivía con mi hermana. Entonces me trajeron para acá…”, dice conmovido, don Nicolás.

“Yo trabajaba celando por Prado Centro, con el pito, como tres años, y reemplazaba a don Reinel, un amigo de mi mamá, hasta que a él lo echaron de este edificio, porque se lo pidió a una muchacha. Entonces me contrataron a mí y ya llevo 20 años.”

“En Salgar tuve una mujer que me dejo dos hijas… Un día me entrego a Erika de un año y estaba en embarazo de Cindy; a ella me la entregó como a los ochos años. Entonces me dediqué a cuidarlas con mi mamá”.

Hoy, don Nicolás tiene dos hijas y seis nietos: “Erika está bien casada, pero Cindy tiene un esposo muy irresponsable. Erika tiene 24 años y Cindy 22. Cindy resultó en embarazo a los 13 años, la niña tiene ocho añitos, la tuvo a los 14. Vivió con un tipo y tuvo otros dos hijos… Ahora vive, con otro muy irresponsable, en La Avanzada Santo Domingo Savio. Eso es un barrio muy pobre, don Ligio. Erika ha tenido dos esposos, el papa del niño mayor lo mataron en Manrique. Esos si han sido muy responsables”

Para don Nicolás la mayor felicidad de su existencia está en el saber que tiene a la mamá, todavía: “No siento rencor a pesar del abandono… Yo la busqué y ella me dio apoyo a mí y a mis niñas… también hay días muy felices, como los de la navidad porque en el edificio me dan muchos regalos…. Y cuando compré mi apartamento propio.

Los momentos más tristes, cuando mataron al marido de Erika, era muy buen muchacho… Y cuando se murió doña Nora, la administradora de este edificio… ella me apoyaba mucho con las niñas y me decía que me iban a llenar de nietos… y así fue.

Eso de ser portero es muy duro, hay que soportar el genio de la gente y el maltrato.”

Don Nicolás sueña con tener un negocio propio, para cuando el trabajo se acabe y con el regreso de su novia de Estados Unidos: “Ella tiene familia en este edificio y me dice que vendrá en diciembre a quedarse conmigo, en mi apartamento. Claro, don Ligio, que eso está muy peligroso, en La Aurora, el domingo pasado, de amor y amistad, hubo tremendo pelea y degollaron un vecino”.

Una llamada telefónica suspende la conversación; una de las inquilinas del edificio investiga a qué horas y con quien salió su marido, si lo recogió alguien. Don Nicolas no sabe que contestar.