Archivos mensuales: octubre 2013

¿POR QUÉ NO COMPRÉ EN EL EDIFICIO SPACE?

¿POR QUÉ NO COMPRÉ EN EL EDIFICIO SPACE?
Eligio Palacio Roldán
Irene no recuerda bien que escuchó. No sabe que fue, no puede describirlo.

El sábado 28 de septiembre Irene* recorrió la Avenida Las Palmas buscando un apartamento que llenara sus expectativas para invertir: Precio, tamaño, movilidad y vista sobre la ciudad. El edificio Space cumplía las dos últimas especificaciones, aunque era un poco pequeño y costoso.

Le ofrecieron dos apartamentos; según la vendedora, eran los dos únicos que quedaban en la torre seis de la unidad residencial Space, ubicada en la carrera 24D con calle 10E, Loma del Padre Marianito. La torre contaba con unos 24 pisos, cree Irene, y una excelente panorámica.

Irene tomaba un par de fotografías para enseñar a su esposo, que no la acompañaba, en el apartamento modelo, 13-02, mientras la vendedora le indicaba: “El apartamento tiene un área de 63.66 metros cuadrados y un valor de $228.035.500, el parqueadero $14.000.000, el cuarto útil $3.500.000, para un total de 245.535.500… Ustedes pueden pagar la cuota inicial, de $73.660.650, en cuotas hasta marzo de 2014 y en abril se deben cancelar los $171.874.850 restantes, con posibilidad de ofrecer otras formas de pago. Los gastos de de escritura $ 4.300.000 aproximadamente…”

A Irene le impresionaron los balcones, con escasa protección, y al fotografiar los alrededores sintió vértigo. Al regresar al interior del apartamento, decidió grabar un pequeño video, con su celular, pero unos extraños ruidos llamaron su atención.

– ¿Ay que fue lo que sonó? ¿Ay que fue lo que sonó? Preguntó nerviosa, Irene.

Asustada, apagó la cámara.

– Yo no siento nada, dijo el vendedor

Irene se sintió nerviosa, y no quiso observar el otro apartamento que le ofrecían.

Se marchó con la seguridad de que su inversión no iba a estar en el edificio Space.

Unos minutos más tarde, Irene, visitaba la unidad residencial Continental Towers; le enseñaron un apartamento con un área de 63.83 metros cuadrados. La inversión ascendía a $245.905.000; se vio tentada a concretar la negociación pero la información de la construcción de unas oficinas, en el sector, que limitarían la vista del edificio le hizo dudar.

Quince días después, el sábado 12 de octubre, Irene se enteró de la noticia: el edificio Space, donde quizás habría podido invertir sus ahorros, se había desplomado. De inmediato buscó su cámara, repasó cada una de las fotografías y repitió varias veces el video, tratando de encontrar una evidencia.

Irene no recuerda bien que escuchó. No sabe que fue, no puede describirlo; la vendedora no le prestó atención, tampoco quienes la acompañaban. Hoy repite, una y otra vez y no capta el sonido en la grabación. Sin embargo, quisiera saber que fenómeno natural o paranormal, le impidió perder su dinero.

El 29 de octubre se conoció la noticia del desalojo de Continental Towers.

*Irene no es el nombre real de la protagonista de esta historia.

Video Irene

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DESPECHO

DESPECHO
Eligio Palacio Roldán
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Asdrúbal sintió una sobrecarga de energía en el cuerpo: sus testículos parecieron salirse de su escroto y su sombrero ascendió varios centímetros por encima de su cabeza, en el infinito lapso de tiempo en que descargó cinco balas, de las seis que tenía su revólver, sobre el cuerpo de Esteban. Montó en su caballo, galopó velozmente por encima de los fantasmas, que le salieron al paso, y desapareció en la oscuridad de la noche.

El Viajero trata de establecer cual era la lapida de mármol blanco donde, alguna vez, se leyó en letras doradas: “Vuelves al vientre de tu madre, del que nunca debiste haber salido”.

Recuerda que éste fue el último encuentro entre los protagonistas de la historia de despecho y muerte que generó especulaciones, en todos los corrillos de la plaza, y que, en su desenlace, conmovió a los laparianos por muchos días. El primero había sido, veinte años atrás, cuando Asdrúbal logró colarse en el Centro de Salud para despedirse del amor de su vida: Esther. Y lo vio allí tan indefenso, tan frágil y se pregunto como alguien tan insignificante podía causar tanto dolor.

La mujer no supo defender su amor por Asdrúbal y había aceptado casarse con Jorge; ahora consciente de su muerte había llamado al hombre para despedirse de él; para decirle que siempre lo había amado, que lo amaría más allá de la muerte. Ese día gris, lluvioso y triste como ninguno, la mujer se marchó para el cementerio, manchada de rojo. El hombre, no volvió a ver el sol.

Después todos los encuentros con el hijo de Esther fueron evitados, tanto que solo se volvieron a ver en aquel día en el que Asdrúbal mandó a Esteban al lado de su madre, al cementerio.

Muchos laparianos dijeron que no existía manera de evitar “los designios de Dios”. Esteban se acercó a la casa de Asdrúbal poco antes que se apagara la planta de energía y un poco después de tomarse unos aguardientes con sus amigos.

En la puerta de la casa, Asdrúbal veía pasar las sombras. Entonces, Esteban hizo mofa de un amor imposible, frustrado, un amor que dejó solterón y amargado al hombre, con una nostalgia eterna de lo que pudo ser.

Asdrúbal no soportó un dolor intenso, que sintió en su estómago, y su mano empuñó el revólver. Luego disparó sobre aquel que se burlaba de su tragedia… y escapó.

Asdrúbal corrió como el “Judío Errante”, eludiendo la autoridad. Fue entonces cuando a todas las alcaldías del país llegó aquel telegrama reclamando su detención:

“Autoridades: capturen, remitan a este despacho a Asdrúbal Quinchía, sindicado de homicidio, hijo legítimo, vecino del municipio de Lapario, unos cuarenta y cinco años de edad, rubio, ojos claros, bien parecido, cuerpo proporcionado, simpático. Viste pantalón, camisa y sombrero negros, calza algunas veces. 1.73 metros de estatura. Lee y escribe”.

Asdrúbal escapó de su pueblo, de su familia y de su vida. Nunca se supo nada más de él. Hoy es un fantasma. Esteban sigue viviendo allí, en su otro pueblo, su cementerio, al lado de su madre. Dicen que en las noches se sienten arrullos, mientras una voz infantil reclama caricias.

Recientemente se ha comenzado ha escuchar, también, un sollozo de hombre mayor que implora el amor de Esther y que, en medio de lágrimas, afirma que no fue justo su deambular por los caminos: solitario y sin amor y que espera ansioso el día en que su amada acepte compartir su tiempo, con él, más allá de la eternidad.

VIOLENCIA, MEDELLIN Y EL ALCALDE

VIOLENCIA, MEDELLIN Y EL ALCALDE
Eligio Palacio Roldan
Hacía referencia, esta semana, Carlos Alberto Giraldo, en una columna publicada en el periódico El Colombiano, a una cumbre de emisarios de las dos organizaciones delincuenciales dominantes en el Valle de Aburrá y Antioquia: “La Oficina” y “Los Urabeños”, y a un supuesto pacto entre ambas organizaciones criminales, para bajarle el nivel a las agresiones y un reparto de la torta del crimen local y transnacional.

Afirma el columnista que quiere pensar que Medellín se está pacificando gracias al esfuerzo del alcalde Aníbal Gaviria, pero que hay coincidencias entre las supuestas reuniones y pactos y el descenso de los homicidios en los dos últimos meses y que, quizás, se esté presentando un hecho similar al de la “Donbernabilidad” de las alcaldías de Fajardo y Alonso Salazar.

Al contrario de lo que piensa el columnista, yo estaría muy contento y tranquilo si este supuesto pacto estuviese vigente. Nuestra ciudad en particular, y nuestra sociedad en general, necesitan tiempo para reinventarse a través de la educación y quizás así, un día, lograr la paz. Llevamos más de 50 años de violencia que no se solucionan con pactos de paz y, mucho menos, con la aplicación de la fuerza o la autoridad.

Ya lo había expresado en una columna, publicada en http://www.eligiopalacio.com, en febrero de este año: “Aníbal Gaviria es un excelente alcalde y mejor ser humano, pero la seguridad de la ciudad hace muchos años no depende de las autoridades. Hasta que uno de los combos, que se enfrentan por el dominio del territorio, no derrote a los demás, no podrá mostrar la ciudad que sueña.”

Bueno, no contemplé la posibilidad de un “pacto de paz” entre las organizaciones criminales; pero bienvenido. Ese pacto nos permitirá, ojalá, contar con el tiempo que necesitamos para que lo que se sembró en las alcaldías de Sergio Fajardo, Alonso Salazar y lo que se siembra en la de Aníbal Gaviria de sus frutos. La construcción de una sociedad en paz, en nuestra ciudad y en nuestro país, necesita un trabajo de muchos años.

Por eso no comparto las criticas, por parte de muchos amigos y colegas, a la gestión del alcalde. El alcalde está trabajando por una sociedad y una ciudad para el futuro; impregnándoles alegría y optimismo a sus gentes, a pesar de su cruda realidad. No puede hacer mucho más con una criminalidad de más de treinta años de historia, que se ha enquistado en nuestra comunidad, y cuya única forma de derrotar es con una transformación social, a partir de la educación y la generación de oportunidades. Se está trabajando para evitar más generaciones perdidas. Ese solo hecho, debe generar nuestro apoyo a la gestión del mandatario.

ANTES DEL FIN
Otra vez, aunque suene reiterativo y/o lagarto: Que acierto Waldir Ochoa en la dirección de Telemedellin, que bien habla su gestión de lo que quiere la Alcaldía para la ciudad, y que bien por el periodismo antioqueño y Colombiano. Waldir es un ejemplo a seguir.

El desplome del edificio Space en el barrio El Poblado, de Medellín, parece ser otra demostración de lo que es “MI PATRIA CORRUPTA” y así como la violencia, este cáncer de nuestra sociedad solo será posible derrotarlo con educación.

MI PATRIA CORRUPTA

MI PATRIA CORRUPTA
Eligio Palacio Roldán
Y, entonces, la solución para remediar la corrupción de todos los colombianos será cambiarlos?. ¿Será acabarlos?

CARLOS SIERA 321

El 24 de septiembre, de este año publiqué, en http://www.eligiopalacio.com, una columna titulada “LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN”, en ella trataba de mostrar como ese flagelo, de nuestro tiempo, se volvió cotidiano, al alcance de cualquier ciudadano, en nuestra sociedad, a partir de la elección popular de alcaldes.

Entre la anterior y la presente semana presencié dos hechos relacionados con la corrupción que me llevaron a reincidir, nuevamente, en el tema:

En el ámbito nacional, la indignación por el evidente chantaje de los congresistas al gobierno Santos para que éste les restituyera el menor salario generado, por el acatamiento de la sentencia del Consejo de Estado, que aceptó reducir la prima de salud y de localización a la que tienen acceso los congresistas, funcionarios de la rama judicial y empleados de los entes de control del país, y la posterior restitución de los dineros por el ejecutivo, mediante el Decreto 2170, del 4 de octubre, que establece “una prima especial de servicios” equivalente a $7’898.445, que “sustituye para todos los efectos las primas de salud y de localización y vivienda”.

En un medio muy local, en la pequeña población de Entrerríos, Antioquia, 60 kilómetros al norte de Medellín, se difundió un grotesco pasquín, del que me llamó particularmente, la atención, la siguiente expresión, refiriéndose, al Alcalde: “… haciendo cuentas del sueldo, porque nunca le alcanza, a final del mes es pidiendo dinero prestado hasta que le paguen, obvio no le va alcanzar si… es el que se lleva las comisiones, deja al pobre alcalde mirando pa el techo…”

Se refería el panfleto a que “las comisiones” se las estaba llevando un tercero y que, por ello, el Alcalde se mantenía escaso de dinero. Era una tácita expresión de la honestidad del mandatario.

En consecuencia, desde entonces, he estado esperando que alguna organización política, social, cooperativa, religiosa, o bueno, alguien, cualquiera, se pronunciara sobre este tema… Y nada. Esperaba que felicitaran al alcalde por su comportamiento ejemplar y que quizás le pidieran investigara al funcionario mencionado, pero tampoco. Críticas al contenido del escrito, si. Del asunto del dinero, nada.

Y esa situación me induce a hacerme varias preguntas, sobre los habitantes de esa localidad: ¿Consideran que el Alcalde es un tonto? ¿Lo “normal” es que los alcaldes cobren comisiones? ¿Ese ha sido el comportamiento de los anteriores mandatarios? ¿Qué los alcaldes hayan recibido comisiones es un comportamiento aprobado por los ciudadanos, por las organizaciones económicas, políticas y sociales, por la iglesia católica, por los dirigentes?

Y, entonces, ¿en que se parecen los ciudadanos de Entrerríos, de Antioquia, de Colombia a los congresistas? En lo corruptos.

Y, entonces, ¿la solución para remediar la corrupción en el Congreso, será cambiarlo? ¿Será acabarlo?

Y, entonces, ¿la solución para remediar la corrupción de todos los colombianos será cambiarlos? ¿Será acabarlos?

No. La solución está en que los pocos que creemos que la corrupción no es el camino, apoyemos personajes como el alcalde de Entrerríos

No. La solución es que reeduquemos a nuestros ciudadanos, a nuestros congresistas, a nuestros dirigentes.

Y. ¿Quién, si todos estamos contaminados?

Usted y yo. Si, usted amigo lector que se identifica con lo que digo.

Y, ¿a usted y a mí quien nos reeduca, si también tenemos algo de corruptos…?

Pues nosotros mismos. Haciendo consientes nuestros actos, nuestras ideas, nuestros pensamientos y rechazando cualquier atisbo de corrupción.

ANTES DEL FIN
Hace muchos años, una amiga de mi hermana llegó sonriente porque había visitado un vivero y una de sus hijas se había robado, un pequeño matero. No lo devolvió. Esa fue, es y será una semilla “mejorada” de la corrupción.

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